El Gobierno nacional publicó este sábado un comunicado que, en otras circunstancias, habría pasado como un gesto institucional básico: reafirmar que las vacunas son seguras, gratuitas y salvan vidas, respaldado por los ministros de Salud de casi todo el país. Pero el texto salió con una ausencia demasiado notoria: la provincia de Buenos Aires, no figuró entre las jurisdicciones adherentes.
La omisión, en medio de un clima político cargado, encendió la mecha. El mensaje oficial apareció días después del escándalo que generó en el Congreso una actividad abiertamente antivacunas impulsada por la diputada del PRO Marilú Quiroz, donde se expusieron argumentos sin rigor científico y hasta se viralizó la imagen de un hombre semidesnudo intentando mostrar “magnetismo” por la vacuna AstraZeneca. El episodio derivó en un fuerte rechazo del ámbito científico y sanitario, y marcó el regreso de una discusión que parecía saldada.
Con ese telón de fondo, el comunicado buscó dar una señal política de amplitud federal. Sin embargo, terminó convirtiéndose en lo contrario: un nuevo chisporroteo entre la Casa Rosada y el gobierno de Axel Kicillof, que ya acumulan meses de tensiones abiertas.

El reclamo bonaerense: “Fue deliberado”
La reacción llegó rápido. “Hay que ser HDP para excluirnos de un comunicado como si nuestra provincia estuviera en contra, o lo que es peor, no existiera. Enterate Milei que en nuestra Provincia se vacuna fuerte, a pesar de ustedes”, escribió la diputada kicillofista Susana González, en un mensaje directo al Presidente y celebrando el trabajo del gobernador Axel Kicillof y del ministro Nicolás Kreplak.
La crítica no fue aislada. Desde el Ministerio de Salud bonaerense aseguraron que la administración libertaria “marginó deliberadamente” al distrito más grande del país. Kreplak denunció que el proceso fue intempestivo y poco serio: “La PBA apoya obviamente la vacunación. Solo nos marginaron. Además del comunicado, provean vacunas, impulsen planes e inviertan en promoción”.
Según fuentes cercanas al ministro Mario Lugones —que salieron a desmentir marginación alguna—, el texto se consensuó en el grupo de WhatsApp del COFESA y “el que no adhirió fue porque no quiso”. Pero en La Plata replicaron que “un comunicado tan importante no se resuelve por WhatsApp, de noche y omitendo a la provincia más importante del país”, y remarcaron que la intención real era que la firma fuera unánime.
La discusión también salpicó a Formosa, la otra provincia peronista que quedó fuera del documento y que tampoco ocultó su malestar.
El comunicado y el trasfondo político
El texto difundido por Salud Nación recorre los conceptos clásicos del discurso sanitario: décadas de eficacia, controles estrictos, responsabilidad compartida entre Nación y provincias, acceso gratuito y oportuno. Todo en tono técnico, con un mensaje claro: fortalecer la confianza pública en las vacunas.
No es un detalle menor que la iniciativa surgiera con fuerte impulso de ministros provinciales —entre ellos el pampeano Sergio Ziliotto—, que buscaban frenar la escalada de desinformación posterior al episodio protagonizado por Quiroz en el Congreso. Esa actividad antivacunas, criticada transversalmente, fue el detonante para que el Gobierno nacional saliera a fijar posición.
Pero el intento de mostrar un frente sanitario sólido terminó rebotando contra el conflicto político más evidente: el abismo insalvanble en la relación entre Milei y Kicillof, que ni siquiera mantienen diálogo institucional. La exclusión bonaerense, más allá de las explicaciones cruzadas, profundiza esa grieta. Y ocurre mientras la Provincia sigue denunciando desfinanciamiento en salud, caída en el envío de insumos y un calendario de vacunación que sostiene “con recursos propios”.

