Mauricio Macri volvió a detenerse en uno de los momentos más íntimos de su historia familiar para promocionar su nuevo libro. Esta vez reconstruyó la escena final con su padre, Franco Macri, una conversación que (según él mismo contó) ocurrió el 2 de marzo de 2019, mientras todavía ocupaba la Presidencia.
El recuerdo arranca con una interrupción en plena Casa Rosada. “Estaba en una reunión de gestión interna, por suerte, y Anita me llama, me interrumpe, y me dice ‘el señor Franco lo llama’. Pero yo digo ‘si papá ya está ido ¿cómo va a llamar?’”, relató, subrayando la sorpresa que le generó que su padre, ya muy desmejorado, pidiera verlo.
“Tengo que decirte algo muy difícil”
Aquel día, al llegar a la casa de Barrio Parque, dice haberlo encontrado lúcido como pocas veces en esos meses. “Cuando llegué estaba sentado en su cuarto, en la cama, los sillones en frente al balcón. Me recibe con una sonrisa, le doy un beso, me siento enfrente y me dice ‘bueno gracias por haber venido debes estar muy ocupado… Tengo que decirte algo muy difícil’”.
Lo que siguió no fue una charla familiar cualquiera. Según Macri, su padre le describió su deterioro físico sin suavizar ningún detalle: “entre toda esta gente que me está cuidando y lavando y a los que ni conozco…”. En ese contexto, siempre según el expresidente, llegó el pedido que lo dejó paralizado: “Yo soy Franco Macri, tenés que ayudar a que me vaya…”.
También recordó que su padre remarcó, casi con desesperación, la humillación que sentía en su estado: “Estoy acá, me tienen que bañar, me tienen que limpiar el culo…”. Y enseguida su padre volvió a apelar al rol de hijo mayor: “Yo soy Franco Macri, y yo ya no puedo hacer más nada de lo que yo sabía hacer. Entonces, vos que sos mi primogénito, me tenés que ayudar a que me vaya…”.
“No está permitido” y “se apagó”
Macri aseguró que intentó calmar la situación explicándole los límites legales: “Papá, yo te entiendo perfectamente, pero eso legalmente no es viable en Argentina, no está permitido”. Pero la respuesta de Franco, siempre según su relato, fue todavía más insistente: “Pero vos tenés que entender, lo tenés que hacer, porque yo no me merezco esta indignidad. Yo soy Franco Macri, no puedo estar en mano de gente que hasta tiene que bañarme”.
El expresidente completó la escena contando el instante final. “Cuando le volví a decir que no se podía se brotó, como en momentos anteriores, pero le duró muy poco. Habrán sido unos 45 segundos de gritarme y de repente hizo ‘puck’ y se apagó…”.
Con estos textuales y la reconstrucción paso a paso, queda planteado el cuadro tal como Macri eligió narrarlo públicamente: la última conversación con su padre, el ruego extremo, la tensión, el detalle minucioso de cada frase y la decisión de llevar esa intimidad a la promoción de su libro.

