La muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari a los 77 años cerró definitivamente una de las historias más importantes del rock argentino. Pero para Olavarría la noticia también reabre un vínculo singular, construido a lo largo de décadas entre el músico y una ciudad que fue escenario de algunos de los episodios más trascendentes, complejos y emotivos de su trayectoria artística.
No fue una ciudad más dentro del mapa ricotero. En Olavarría convivieron las luces y las sombras de una carrera extraordinaria. Allí Los Redondos sufrieron una prohibición que marcó a toda una generación de seguidores. Allí el Indio protagonizó una conferencia de prensa histórica. Y allí, veinte años más tarde, se subió por última vez a un escenario ante la multitud más grande de toda su carrera.
Aquella prohibición a Los Redondos
La historia comenzó en agosto de 1997. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tenía previsto realizar dos recitales en el estadio de Estudiantes de Olavarría los días 16 y 17 de agosto.
Por entonces, la banda ya había abandonado los escenarios de Buenos Aires después de la muerte, a manos de la policía, de Walter Bulacio y de distintos episodios de violencia registrados en recitales masivos. Había nacido el fenómeno de las “misas ricoteras”, con miles de seguidores viajando por el país para acompañar al grupo.
Olavarría aparecía como una nueva escala en ese recorrido. Sin embargo, a sólo dos días de los shows, el entonces intendente Helios Eseverri firmó un decreto prohibiendo los recitales al considerar que la ciudad no estaba preparada para recibir semejante convocatoria.
La decisión fue ratificada por la Justicia y desató una enorme repercusión nacional. Mientras canales de televisión transmitían en vivo desde la ciudad y cientos de fanáticos llegaban igualmente a Olavarría, el clima de tensión crecía.
Los temidos incidentes nunca ocurrieron. Durante horas, seguidores de distintos puntos del país realizaron una vigilia frente al Hotel Savoy, donde se alojaban los integrantes de la banda. Allí tuvo lugar uno de los hechos más recordados de toda la historia ricotera.
“No son vándalos”
Los Redondos prácticamente no concedían entrevistas. Su difusión se construía por canales alternativos y el contacto con los medios era excepcional.
Por eso la conferencia de prensa realizada en el Hotel Savoy – un lugar mítico que ahora luce abandonado- se transformó en un acontecimiento histórico. Lo que iba a ser un recital terminó convirtiéndose en una defensa pública de los seguidores de la banda frente a las acusaciones y los prejuicios que rodeaban al fenómeno ricotero.
“Cuando se prohíbe una manifestación de este tipo no sólo se me está prohibiendo a mí cantar. Se les está prohibiendo a aquellos que quieren escuchar esto, quieren conmoverse con esto y quieren estar vinculados a esta banda de música”, sostuvo el Indio.
El Indio también rechazó las caracterizaciones que presentaban a sus seguidores como violentos.”Ustedes los están viendo. Son chicos que vienen de familias, que tienen padres. No son vándalos”, afirmó ante los periodistas.
“Yo no creo en la malevolencia de esos corazones de doce, de trece, de catorce años. No creo en eso, no creo que esos chicos sean manos, que sean vándalos, que sean todas esas cosas que se dicen” es sin duda una de las frases más recordadas de aquella inédita rueda de prensa.
Otro de los momentos inolvidables hace referencia a sus letras y una reflexión que todavía hoy sigue asociada a su pensamiento: “Vivir cuesta vida, no se puede vivir dentro de una sanguchera de vidrio”.
Los informes secretos y el miedo a los ricoteros
Dieciocho años después, documentos desclasificados permitieron comprender mejor el contexto de aquella prohibición. La Comisión Provincial por la Memoria difundió informes de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA), un material que sirvió como fundamento para las decisiones adoptadas en aquellos días.
Los documentos revelaban tareas de vigilancia sobre la banda y sus seguidores, además de una mirada cargada de prejuicios. Los agentes definían a Los Redondos como “el fenómeno taquillero más extraño que dio la cultura alternativa de la última década” y describían a sus fanáticos como jóvenes difíciles de clasificar, con códigos propios y alejados de los modelos culturales tradicionales.
También daban cuenta de la preocupación que existía entre sectores políticos, empresariales y vecinos de la ciudad, que temían incidentes y desmanes ante la llegada de miles de seguidores.
Respecto a las letras del “Indio Solari” sostenían que “si bien no tienen una estructura tradicional, el mensaje está pero se necesita conocer el código para descifrarlo” y consideraban que para “una persona que los escuche por primera vez las letras no dicen nada y diría que carecen de sentido”.

Con el paso de los años, aquellos informes terminaron convirtiéndose en un testimonio de cómo se construyó una mirada estigmatizante sobre el universo ricotero durante los años noventa.
La última misa
Dos décadas después de la prohibición, la historia parecía cerrar un círculo. El 11 de marzo de 2017 el Indio Solari regresó a Olavarría como solista para presentarse en el predio rural La Colmena. El recital fue organizado por la productora En Vivo y contó con el acompañamiento del entonces intendente Ezequiel Galli, que buscaba capitalizar el regreso del músico en un acontecimiento histórico para la ciudad.
Y lo fue. Las previsiones quedaron completamente desbordadas. Se esperaba una convocatoria cercana a las 160 mil personas, similar a la registrada en Tandil un año antes. Sin embargo, las pericias posteriores estimaron que entre 400 mil y 500 mil espectadores llegaron a Olavarría.
Se trató del recital más multitudinario y trágico de toda la carrera del Indio. La organización no logró contener semejante afluencia. Los accesos colapsaron, miles de personas caminaron kilómetros para llegar al predio y los controles de seguridad quedaron ampliamente superados. Muchos incluso lograron ingresar sin entrada.

Durante el show se produjo una avalancha que derivó en la muerte de Juan Francisco Bulacio y Javier León. Las pericias determinaron que ambos fanáticos fallecieron por asfixia producto de la presión ejercida por la multitud. Hubo además decenas de heridos y miles de personas que permanecieron durante horas sin comunicación o sin poder regresar a sus lugares de origen.
La tragedia provocó una investigación judicial que terminó reducida a un acuerdo económico entre las partes. Los productores Marcos y Matías Peuscovich, junto a Gustavo Zurita, llegarían a juicio acusados de homicidio culposo y lesiones culposas pero todo se diluyó.Ni el Indio Solari ni el entonces intendente Galli fueron imputados durante la instrucción.
Sin embargo, detrás de aquella noche marcada por el dolor también quedó otra imagen. Fue la última vez que el Indio Solari cantó ante su público y lo acompañó una multitud que atesora aquella presentación de más de dos horas.
Nunca volvió a subirse a un escenario. Sólo participó posteriormente de manera virtual en algunos shows de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Por eso, para miles de seguidores, Olavarría ocupa un lugar imposible de reemplazar dentro de la historia ricotera. Fue la ciudad que una vez le cerró las puertas y la misma que, veinte años después, se las abrió para la despedida final.
Este jueves, desde las 19, seguidores del Indio Solari volverán a encontrarse frente al Hotel Savoy. Allí, donde hace casi tres décadas defendió a sus fanáticos tras la prohibición de los recitales de Los Redondos, realizarán un abrazo simbólico para despedir al músico y recordar una historia que quedó grabada para siempre en la memoria de Olavarría.


