Lo que debía ser una jornada de duelo y homenaje por el fallecimiento de Carlos “Indio” Solari se transformó en un escenario de caos y violencia. Mientras miles de fanáticos se congregaban frente a la Casa Rosada, la Policía de la Ciudad inició maniobras de dispersión con gases y escudos, pese a que la multitud se encontraba manifestándose de forma pacífica.
Tras la noticia que conmocionó al país esta mañana, el fallecimiento del máximo ídolo del rock nacional, la Plaza de Mayo se convirtió en el epicentro del dolor popular. Sin embargo, la respuesta oficial ante la movilización masiva generó un fuerte repudio. El Gobierno Nacional ya había caldeado los ánimos al confirmar que, por “cuestiones de seguridad”, no pondría a disposición las instalaciones del Congreso de la Nación para el último adiós al artista.
Incidentes antes de la hora señalada
Aunque la convocatoria principal estaba pautada para las 18:00 horas, antes de las 17:00 la situación se desbordó debido al accionar policial. Según registros de la transmisión en vivo, los efectivos de la Policía de la Ciudad comenzaron a reaccionar de forma hostil contra los presentes, provocando el rechazo inmediato de la gente que exigía que se retiraran.
La tensión escaló rápidamente cuando los efectivos comenzaron a utilizar escudos para empujar a los fanáticos y, poco después, lanzaron gases lacrimógenos en plena plaza.
“Innecesario”: el reclamo de los testigos
Los cronistas en el lugar calificaron el uso de la fuerza como “totalmente innecesario”, destacando que la gente se encontraba tranquila y no estaba realizando acciones que justificaran tal despliegue. Testigos presenciales señalaron que la policía no solo se limitó a custodiar las calles, sino que ingresó al centro de la plaza para arrojar gas contra personas que, momentos antes, estaban simplemente sentadas en el césped.
“Quieren romper esta fiesta”, se escuchó decir a los presentes, quienes intentaban mantener la calma frente al avance de los uniformados que, según las imágenes, arrojaron una cantidad considerable de gas incluso contra personas que pedían clemencia y tranquilidad.
Al cierre de esta nota, la atmósfera en los alrededores de la Casa Rosada sigue siendo de extrema tensión. Los fanáticos, lejos de dispersarse, permanecen en la zona a la espera de la concentración mayoritaria, mientras el aire en la histórica plaza aún se siente viciado por los gases de una represión que pocos logran explicar.

