La conformación de la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA) del Senado dejó al descubierto algo más que una discusión por cargos. La votación que terminó desplazando a la libertaria María Luz Bambaci de la vicepresidencia del cuerpo expuso tensiones internas en La Libertad Avanza y reavivó viejas disputas entre los distintos sectores que conviven dentro del espacio de Javier Milei en la provincia de Buenos Aires, pero también que el peronismo no le dejará pasar ni un descuido a los libertarios.
La senadora, alineada con el armador bonaerense Sebastián Pareja, aparecía como vicepresidenta de la comisión en el decreto de integración firmado por la vicegobernadora Verónica Magario. Algo que, según pudo reconstruir INFOCIELO, era un pedido explicito que Pareja le había hecho a Magario. La matancera le cumplió en los papeles, en el decreto figuraba Bombaci. Sin embargo, cuando llegó el momento de elegir autoridades, el oficialismo y sectores dialoguistas terminaron respaldando al senador Sergio Vargas, integrante del bloque Unión y Libertad.
El dato no es menor. ACA es una de las comisiones más influyentes de la Cámara alta provincial. Por allí pasan los pliegos judiciales, los acuerdos para funcionarios y buena parte de los expedientes de mayor peso institucional.
QUÉ PASÓ EN EL MEDIO
La secuencia todavía genera versiones cruzadas. Desde el entorno de Bambaci sostienen que la legisladora participó de la reunión de manera virtual (a cámara apagada) y que el cambio de autoridades respondió a una decisión política previamente acordada. En la Legislatura, en cambio, aseguran que la senadora no tuvo participación activa durante el encuentro (cámara y micrófono apagados) y remarcan que tampoco hubo reclamos formales por parte de los representantes libertarios al momento de la votación.
La propuesta para que Vargas ocupara la vicepresidencia fue realizada por el jefe del bloque de Fuerza Patria, Sergio Berni. El argumento fue su experiencia dentro de la comisión y el rol que desempeñó durante los últimos dos años para destrabar el tratamiento de cientos de pliegos judiciales.
La votación dejó una imagen llamativa. Mientras Emmanuel González Santalla fue elegido presidente por unanimidad, la candidatura de Vargas sólo encontró resistencia en los libertarios Gonzalo Cabezas y Carlos Curestis. Bambaci seguía la reunión de manera remota.

Una de las versiones que disparan en los pasillos del hermético Senado es que “ella (Bombaci) tiene un tema con la tecnología y las cámaras en particular, pero la cagada se la manda Curestis”, afirma una fuente legislativa. La mira sobre el senador Carlos Curestis se posa porque, siendo presidente del bloque y ante una reunión tan importante, eligió participar de manera virtual. El recurso es válido, muchos legisladores lo usan cuando no pueden viajar a las comisiones, pero lo que marcan, con algo de malicia interna, es que Curestis estaba a 280 metros del salón Dorado del Senado, en su oficina del anexo. Este detalle le costó un tirón de oreja de Pareja cuando se enteró de la situación. “Con Curestis presente eso no pasaba, estuvo muy verde”, afirma alguien del entorno libertario. Dicen que Magario no le atendió el teléfono al armador bonaerense que tienen los hermanos Milei.
Días después se conformó la comisión de Transporte, Bombaci volvió a participar de manera virtual. Esta vez le anduvo la cámara y el micrófono.
Detrás de la discusión institucional aparecen además viejas diferencias dentro del universo libertario. Bambaci mantiene una relación política directa con Pareja, aunque también conserva vínculos con sectores cercanos a Patricia Bullrich. En paralelo, dirigentes de La Libertad Avanza reconocen que su desembarco en armados territoriales de distintas secciones electorales generó resistencias internas que todavía persisten.
Por eso, en algunos despachos del Senado interpretan que la pérdida de la vicepresidencia de ACA no puede explicarse únicamente por la decisión del peronismo, pero que vieron el “quilombito que tienen y se aprovecharon”, afirman. También la leen como el resultado de una serie de tensiones acumuladas dentro del propio oficialismo libertario bonaerense, donde las disputas por el territorio y la representación política siguen abiertas.

