El calendario nacional marca cada 10 de junio un hito que va mucho más allá de las efemérides escolares. El Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Sector Antártico —instituido por la Ley 20.561 en 1973— representa el núcleo de un reclamo histórico, pacífico e irrenunciable que une a la sociedad argentina como una política de Estado consagrada en la Constitución Nacional.
Pero para entender la relevancia de este día, es necesario viajar en el tiempo hasta 1829, cuando el archipiélago austral no era una herida abierta, sino un territorio en pleno desarrollo administrativo y económico bajo la bandera celeste y blanca.
El origen: la Comandancia de Luis Vernet
El 10 de junio de 1829, el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez, firmó un decreto de enorme trascendencia, la creación de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos. Al frente de esta estructura jurídica y administrativa se designó a Luis Vernet, quien ya residía en las islas junto a su familia, colonos, habitantes de Carmen de Patagones y gauchos rioplatenses.
La misión de Vernet no era menor, debía hacer cumplir las leyes de la naciente República y, fundamentalmente, proteger los recursos naturales. En aquella época, los buques factoría de potencias como Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia explotaban la fauna marina y la pesca de anfibios en las costas australes sin ningún tipo de control. El ejercicio de la soberanía efectiva civil y militar se consolidó con el fomento del comercio, el asentamiento de pobladores y el establecimiento de una sede de gobierno en Puerto Soledad. Sin embargo, el rol regulador de Argentina despertó tensiones internacionales.
En 1831, Vernet incautó tres barcos pesqueros norteamericanos que infringían las leyes de pesca, lo que provocó las represalias de la corbeta estadounidense USS Lexington, que atacó y destruyó gran parte del poblado en Puerto Soledad. Dos años después, fuerzas de la Corona británica ocuparon las Islas Malvinas y expulsaron a las autoridades y pobladores argentinos que se encontraban en el lugar, quebrando la integridad territorial del país.
Una usurpación con fines geopolíticos y económicos
Desde aquel fatídico enero de 1833, ningún gobierno argentino consintió la ocupación británica. A lo largo de la historia, los argumentos del reclamo se han complejizado, demostrando que el interés del Reino Unido en el Atlántico Sur excede la mera soberanía territorial de las islas.
El Reino Unido mantiene idénticos propósitos que cuando invadió las Islas por la fuerza, expoliar de manera ilegal las riquezas pesqueras e hidrocarburíferas, controlar el paso bioceánico estratégicamente geopolítico, consolidar una base militar y utilizar la ocupación como argumento para reclamar soberanía sobre el Sector Antártico Argentino.
El camino diplomático y el desafío actual
En las últimas décadas, la estrategia argentina ha oscilado entre distintos enfoques diplomáticos. Mientras que en 2016 se buscó un acercamiento con Londres para abrir canales de diálogo sobre áreas de interés mutuo en el Atlántico Sur, la política exterior del país insiste de manera constante en la necesidad de cumplir con la Resolución 2065 de las Naciones Unidas, la cual insta a ambas naciones a sentarse a negociar para encontrar una solución pacífica y poner fin al colonialismo.
El apoyo internacional a la postura argentina se mantiene firme en foros regionales y multilaterales como el Mercosur, la OEA, la CELAC y el G77 más China, que respaldan la vía del diálogo y el multilateralismo.
Hoy, la Causa Malvinas se defiende no solo desde los atriles de la ONU, sino también a través de la ciencia. El desarrollo de programas de investigación científica y la consolidación de la presencia efectiva en el mar austral y la Antártida se presentan como las herramientas soberanas del siglo XXI. El objetivo actual consiste en trazar estrategias concretas, alejadas tanto de la renuncia a los derechos como de la retórica vacía, para proteger los recursos naturales que pertenecen a los argentinos.
A casi dos siglos del despojo, los actos oficiales, homenajes y actividades educativas de este 10 de junio reafirman una convicción inalterable, manteniendo viva la memoria de quienes combatieron y dieron su vida: las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

