A más de dos semanas del grave accidente ocurrido en los médanos de La Frontera, en Pinamar, la causa que investiga las lesiones sufridas por Bastián Jerez, de 8 años, sumó un nuevo capítulo: los conductores involucrados fueron inhabilitados para conducir, medida que se refuerza tras la confirmación de que ambos tenían alcohol en sangre al momento del siniestro.
El menor permanece internado en estado crítico en el Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata, donde fue trasladado en helicóptero sanitario desde Pinamar luego de sufrir múltiples fracturas de cráneo y otras lesiones graves. Allí fue intervenido quirúrgicamente en varias ocasiones y continúa bajo monitoreo permanente en terapia intensiva, con pronóstico reservado.
El accidente se produjo cuando la UTV en la que viajaba Bastián, conducida por Noemí Quirós, colisionó de frente contra una camioneta Volkswagen Amarok manejada por Manuel Molinari. Ambos conductores, según las pericias toxicológicas, tenían alcohol en sangre al momento del impacto, mientras que el padre del niño, Maximiliano Jerez, dio negativo en los análisis. Tras el siniestro, los vehículos quedaron secuestrados y se realizan peritajes para reconstruir la dinámica del choque.
La medida administrativa de inhabilitación, adoptada por la Subsecretaría de Políticas de Seguridad Vial de la provincia, data del 20 de enero y se aplicó tras la remisión de las actuaciones judiciales a la órbita provincial. Según explican los fundamentos de la resolución, la decisión responde al riesgo que implican las maniobras imprudentes en la zona de médanos, “donde la reiteración de conductas puede derivar en consecuencias irreversibles o fatales”.
Desde el Ministerio de Transporte, que conduce Martín Marinucci, destacaron que la medida busca prevenir riesgos viales y proteger la vida de terceros, reforzando la prohibición de conducir para los implicados mientras avanza la investigación judicial. En paralelo, la causa continúa bajo la carátula de lesiones culposas, con los imputados enfrentando posibles sanciones penales y la familia de Bastián recibiendo contención psicológica permanente.
El caso, que ya generó una profunda conmoción en la comunidad de Pinamar y a nivel provincial, vuelve a poner en debate la seguridad en las zonas recreativas y la importancia de cumplir con las normas de tránsito, especialmente en escenarios donde se realizan maniobras en vehículos de alta velocidad o todo terreno.

