La pava eléctrica quedó en la mira de los usuarios a partir de un video viral en el que se la señala como la causante de una alarmante proporción del gasto de luz dentro de un hogar.
Este electrodoméstico amigable, que nos hizo olvidar de la tragedia del agua hervida en el mate, quedó instalado en el imaginario como un consumo “invisible” que dispara el gasto energético del hogar. Pero ¿es realmente así?
Cuánto consume una pava eléctrica
Una pava eléctrica promedio tiene una potencia elevada: entre 1.800 y 2.200 watts. Ese número impresiona, pero hay un dato clave que suele omitirse: funciona muy poco tiempo. Hervir un litro de agua lleva entre dos y cuatro minutos. Si es para el mate, todavía menos.
En términos técnicos, cada uso consume alrededor de 0,10 a 0,12 kWh. Incluso con un uso intensivo —cinco hervores diarios— el consumo mensual ronda los 15 a 18 kWh. Para una familia tipo, eso representa un porcentaje acotado de la factura total de electricidad.
Entonces, ¿por qué se la acusa tanto?
El problema no es la pava en sí, sino el contexto. En hogares con consumos bajos, cualquier electrodoméstico eléctrico se nota más en la boleta. Pero cuando la factura “explota”, casi nunca es por el agua para el mate.
Los verdaderos responsables suelen ser otros:
- Aire acondicionado (frío o calor)
- Estufas eléctricas
- Termotanques eléctricos
- Hornos eléctricos
- Secarropas
Para ponerlo en perspectiva: un aire acondicionado puede consumir entre 150 y 300 kWh mensuales, diez o quince veces más que una pava eléctrica.
¿Conviene más la pava a gas?
Desde el punto de vista del costo, sí. Aunque la pava a gas es menos eficiente en términos energéticos, el gas sigue siendo mucho más barato que la electricidad en Argentina. Hervir agua con gas puede costar entre tres y cinco veces menos que hacerlo con electricidad.
Eso explica por qué muchas familias que tienen gas natural no ven impacto alguno por la pava eléctrica, mientras que en hogares sin gas cualquier consumo eléctrico adicional genera preocupación.
Mito o realidad
La respuesta es clara: mito. La pava eléctrica no es la enemiga de la factura de luz. Puede sumar, pero no desbalancea una boleta por sí sola. El salto fuerte en el gasto aparece cuando entran en juego la calefacción, el aire acondicionado o el agua caliente eléctrica.
En síntesis, si la factura sube fuerte, conviene mirar menos la pava y más qué se está usando para calentar la casa o el agua. La pava eléctrica, al final del día, es más un chivo expiatorio que el verdadero problema.

