Hombro con hombro y conformando algo similar a un cubo humano, jóvenes con máscaras de V de Vendeta, carteles y pantallas se concentraban el último domingo en la Plaza Malvinas de La Plata, ante la mirada atónita de centenares de transeúntes que relojeaban la particular escena, aunque algunos sin acercarse demasiado.
Imágenes explícitas de lo que ocurre dentro de granjas, laboratorios y frigoríficos se reproducían en loop en los dispositivos que los activistas sostenían en sus manos con un objetivo claro: mostrar la violencia que encierra la industria basada en la explotación animal para que la ignorancia deje de ser una justificación a la hora de encarar un cambio de hábito.
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