El Instituto de Limnología de La Plata (ILPLA) del CONICET anunció el fin de la siembra de pejerreyes que había empezado en septiembre del año pasado en tres lagunas de Lezama. Desde el municipio bonaerense apoyaron la iniciativa y celebraron sus resultados. Buscan preservar los recursos naturales y fomentar el turismo local.
La siembra de los peces se hizo en Las Barrancas, La Tablilla y Chis Chis, tres espejos de agua pertenecientes al sistema de Las Encadenadas de Chascomús dentro de la cuenca del Río Salado. La cría de pejerreyes empezó en septiembre con entre 10 mil y 20 mil larvas dentro de jaulas flotantes que se instalaron en los espejos de agua. Se trata de una técnica que empezó a usarse en Argentina a fines de los años 90 de la mano del actual director del ILPLA, Darío Colautti.
La cría de peces en jaulas flotantes ya se utilizaba en otros países del mundo, pero fue Colautti quien adaptó el método en el marco de un proyecto financiado por el CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Ese primer paso incluyó el diseño de las jaulas y de metodologías específicas para el pejerrey y la región.
En este trabajo en particular se usaron jaulas de 4 metros de lado por 1,5 metros de profundidad. Las estructuras tienen un marco flotante y una bolsa de red fina en su interior que evita la salida de las crías y las protege del ataque por parte de otros peces, pero permitiendo el intercambio de agua y la entrada de zooplancton.
Una vez que las larvas se desarrollaron y crecieron hasta los 10 centímetros, los ejemplares juveniles fueron liberados en las distintas lagunas. Esta tarea es la que realizaron exitosamente en los últimos días y desde el gobierno municipal de Lezama destacaron que fue fundamental “para preservar nuestros recursos, potenciar la biodiversidad y seguir consolidando a nuestras lagunas como un punto de referencia para la pesca deportiva y el turismo”.
Desde el CONICET explicaron que este trabajo sirve para repoblar las lagunas de la cuenca con esta especie. “El objetivo es compensar naturalmente las extracciones provocadas por la pesca y la gastronomía”, indicaron.
A esto, Javier Garcia de Souza, integrante del ILPLA, le añadió que el sistema de cultivo de pejerreyes “no impacta de manera negativa en el ambiente porque no utilizamos alimento artificial“. “Los peces comen lo que circula en la laguna. En el caso del pejerrey, se nutre de zooplancton, y las lagunas de la región pampeana son muy ricas en cantidad y calidad de este alimento”, afirmó.

