Lo que empezó como una temporada de risas frente al mar terminó convertido en una pesadilla digna de un thriller policial. Walter César Méndez, un artista callejero de 50 años conocido popularmente como el Payaso “Pingüin”, acusa a inspectores municipales y policías de Monte Hermoso de haberlo perseguido, humillado, golpeado y expulsado de la ciudad en medio de un escándalo que ahora llegó a la Justicia.
La denuncia penal fue presentada el 21 de enero de 2026 en Bahía Blanca y describe una secuencia inquietante: hostigamiento en plena vía pública, acusaciones infamantes, una detención nocturna con violencia física, amenazas directas y la desaparición de una suma millonaria de dinero tras un operativo policial.
Según su relato, Méndez había arribado al balneario el 8 de enero para trabajar durante el verano como lo hace desde hace años: con su traje de payaso, actuando en calles y peatonales. Se alojaba en una vivienda alquilada y vivía de lo que recaudaba con sus presentaciones. Pero apenas 24 horas después, asegura que comenzó el calvario.
Inspectores municipales lo habrían interceptado en distintos puntos céntricos, exigiéndole que se fuera de la ciudad. Siempre de acuerdo a la denuncia, no solo lo descalificaron por su oficio, sino que lo insultaron, se burlaron de su vestimenta y lo acusaron falsamente de delitos gravísimos, llamándolo “violador” y “golpeador de mujeres”. Incluso, sostiene que lo provocaron a pelear en la plaza municipal.
LA ESCALADA DEL CONFLICTO: POLICÍAS VS PAYASO
El conflicto escaló cuando intentó regularizar su situación. El 12 de enero fue a la Municipalidad con la intención de renovar un permiso que ya tenía desde temporadas anteriores. La respuesta fue tajante: no podría volver a trabajar. El motivo, le dijeron, eran supuestas quejas de comerciantes.
Pero el episodio más oscuro llegaría de madrugada. El 15 de enero, Méndez asegura que un patrullero lo interceptó y lo llevó hasta la casa donde se hospedaba. Al llegar, ya había policías dentro del domicilio. Afuera, en la vereda, denunció haber sido golpeado, reducido violentamente y sometido a maniobras de ahorcamiento que le hicieron perder el aire.
Luego fue trasladado a la comisaría local, donde pasó la noche detenido. Allí, según declaró, lo obligaron a sacarse el traje de payaso, le tomaron fotos a él y a su vestimenta y le repitieron una advertencia inquietante: debía irse de Monte Hermoso. Aunque se le iniciaron causas por resistencia a la autoridad y usurpación, ambas fueron desestimadas ese mismo día.
Al recuperar la libertad, afirma que el mensaje fue aún más explícito. El comisario le habría dicho, sin rodeos, que abandonara la ciudad si no quería “problemas”. Horas después, al volver a la vivienda, descubrió que de un bolso habían desaparecido 630 mil pesos, dinero que —según denunció— estaba allí antes del ingreso policial.

A esto se sumó otro golpe: la difusión pública de su imagen y la de su traje, acompañadas por un comunicado que hablaba de un “historial judicial alarmante”, sin mencionar que había sido liberado ni que las causas en su contra habían caído.
Aterrorizado, Méndez decidió irse. Primero viajó a Coronel Dorrego y luego a Pehuen Co, convencido de que su permanencia en Monte Hermoso ya no era segura.
El caso no es un hecho aislado. El payaso ya había denunciado en 2025 una situación similar en Bahía Blanca, donde afirmó haber sido amenazado con un cuchillo mientras trabajaba en la Plaza Rivadavia y, pese a ser la víctima, terminó detenido. “No me tomaron la denuncia por cómo iba vestido”, había dicho entonces, asegurando que ni siquiera lo dejaron entrar al Palacio de Justicia por estar caracterizado.
Mientras tanto, desde fuentes oficiales sostienen una versión opuesta: aseguran que Méndez fue detenido por usurpación y resistencia a la autoridad en una vivienda de la calle Zuchiatti, y que se tornó hostil ante la presencia policial.

