Vélez arrancó el Torneo Apertura con una victoria valiosa ante Instituto en Alta Córdoba, pero el foco del post partido no estuvo en el resultado sino en la explosiva conferencia de Guillermo Barros Schelotto. El entrenador del Fortín disparó con munición gruesa contra el arbitraje de Andrés Merlos y el funcionamiento del VAR, dejando una frase que ya recorrió el fútbol argentino: “Esto no se puede repetir”.
Lejos de mostrarse conforme por el triunfo, el Mellizo apuntó directamente a una dura infracción que, según su visión, merecía tarjeta roja y ni siquiera fue revisada correctamente. “Fue una plancha clara”, sostuvo Guillermo, visiblemente molesto, y cuestionó la pasividad del VAR en una jugada que pudo haber cambiado el desarrollo del encuentro.
El mellizo se refirió al planchazo de Fernando Alarcón contra Matías Pellegrini a los 5 minutos de partido, que no fue sancionado y le costó recibir dos puntos en su pierna al ex-Estudiantes: “Entiendo que la jugada es violenta y que el árbitro puede estar cambiando la mirada, pero es adelante del cuarto o del línea y el VAR está mirando lo que sucedió. Recién lo terminaron de cocer y es debajo de la canillera”.
Pero la bronca no quedó solo en esa acción puntual. Barros Schelotto fue más allá y dejó entrever que Vélez viene siendo perjudicado desde hace tiempo, al recordar fallos arbitrales de partidos anteriores, incluidos penales no sancionados en el torneo pasado. “¿Tengo que salir a hablar todos los partidos?”, lanzó, dejando en claro que su reclamo no es aislado ni circunstancial.
En ese contexto, el DT mezcló análisis futbolístico con un fuerte mensaje institucional. Reconoció el esfuerzo de su equipo y el valor de ganar en una cancha difícil, pero insistió en que los errores arbitrales “terminan condicionando” y que el fútbol argentino necesita mayor seriedad en las decisiones clave.
La conferencia de Guillermo no pasó desapercibida. Aunque Vélez sumó tres puntos importantes, el Mellizo dejó la sensación de que el triunfo no alcanza para tapar lo que considera un problema estructural. Con su estilo frontal, abrió un debate que promete seguir caliente en las próximas fechas… y puso al arbitraje nuevamente en el centro de la escena.

