Apenas habían bajado las valijas y la ilusión estaba intacta. Sol, playa y salidas nocturnas marcaban el inicio de unas vacaciones soñadas entre amigos. Sin embargo, en cuestión de horas, Mar del Plata se convirtió en el escenario de una pesadilla para Celeste Manzur, una modelo mendocina de 25 años que jamás imaginó cómo terminaría su escapada.
La primera noche, mientras el grupo salió a bailar, el departamento que habían alquilado fue desvalijado de punta a punta. Cuando regresaron, no quedaba prácticamente nada. Siete valijas llenas de ropa, equipajes de mano, una cámara de fotos, una computadora, un iPad, documentos y dinero en efectivo habían desaparecido. “Nos dejaron con lo puesto”, resumió Celeste en un video que ella misma difundió por redes sociales, todavía conmocionada.
El viaje ya había arrancado con señales inquietantes. Al llegar, notaron que el lugar no coincidía con las fotos del anuncio y que la seguridad era mínima: un portón de madera sostenido por una simple tabla y una llave escondida en una maceta. Además, había personas alojadas en la parte superior del inmueble, algo que no había sido informado con claridad. Aun así, decidieron pasar la noche y buscar otro alojamiento al día siguiente.
Cerca de las seis de la mañana, Celeste pasó por el departamento antes de seguir con sus planes y encontró lo que de alguna manera suponía que podía pasar: una ventana abierta, todo revuelto y las habitaciones vacías. En segundos entendió que habían sido víctimas de un robo.
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Las cámaras de seguridad de un vecino revelaron luego un dato que generó aún más indignación. Tres delincuentes llegaron alrededor de las 4.30 de la madrugada en un Fiat 147, entraron sin apuro y actuaron con total impunidad. No solo se tomaron el tiempo necesario para cargar todas las pertenencias, sino que antes de irse “se sirvieron un fernet y lo tomaron dentro del departamento”, como si estuvieran en su propia casa. Ese detalle terminó de exponer el nivel de tranquilidad con el que se movieron.
Para la víctima, no hubo azar. “Sabían exactamente nuestros horarios, sabían que no íbamos a volver temprano y cómo se entraba. Esto fue una entrega”, denunció Celeste, convencida de que alguien con información previa facilitó el golpe.
La bronca creció cuando buscó respuestas. La dueña del departamento puso en duda el relato y sugirió que el descuido había sido de las jóvenes. Las personas que ocupaban la parte superior del inmueble se retiraron del lugar apenas se enteraron del robo. Desde la inmobiliaria, en tanto, recibió gritos y reproches, una situación que la llevó a cortar la comunicación y recurrir a un abogado.
Sin pertenencias y con el viaje arruinado, el grupo decidió regresar antes de tiempo a Mendoza. La denuncia fue realizada de manera online.


