A contrarreloj y con expectativa creciente, la causa que investiga el violento choque que dejó a Bastian Jeréz con heridas gravísimas entra en una etapa decisiva. Este jueves por la mañana, desde las 11, se desarrolla una pericia técnica central en el Depósito Judicial de Pinamar, donde especialistas buscarán reconstruir con precisión qué ocurrió aquella noche.
El análisis apunta a recrear cada segundo del impacto: cómo se desplazaban los vehículos, a qué velocidad circulaban, qué margen de frenado tenían, desde qué ángulo se produjo la colisión y en qué punto exacto se encontraron ambas trayectorias. También se evaluarán las maniobras previas de los conductores, un dato clave para establecer eventuales responsabilidades penales.
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En representación de las hermanas G.C. y C.C., de 7 y 9 años —también víctimas del siniestro—, el peritaje estará a cargo del especialista Carlos Rodríguez Gandulia, designado por el abogado Guillermo Schmidt. Por su parte, la defensa de Noami Quiróz, la joven de 24 años que conducía el UTV en el que viajaban el niño de 8 años, su padre y las dos menores, designó al perito Miguel Larichiutta.
El empresario Manuel Molinari, señalado por la familia de Bastian como uno de los principales responsables, estará representado técnicamente por el criminólogo Héctor Daniel Fernández, elegido por su abogado Sebastián Riglos. En tanto, el rol de perito oficial recaerá en Nicolás Esteban, quien actuará como figura neutral dentro del expediente.
La medida había sido solicitada con carácter urgente por el fiscal de Pinamar Sergio García y estaba prevista para la semana pasada, pero debió reprogramarse por falta de disponibilidad de peritos oficiales. En esta instancia, la familia de Bastian, representada por el abogado Matías Morla, decidió no presentar perito de parte.
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Además del estudio mecánico, la Fiscalía avanzó con un pedido específico: la intervención de un técnico especializado de CAN AM, la firma canadiense fabricante del UTV modelo Maverick involucrado. El profesional deberá extraer toda la información registrada en los sistemas electrónicos del vehículo, incluidos los datos almacenados en el EDR (grabador de eventos de colisión), módulos y computadoras internas.
Una vez finalizada la descarga de información, el módulo electrónico será retirado físicamente y preservado como evidencia judicial. El mismo procedimiento se aplicará a la camioneta implicada en el choque, en el marco de una orden del Juzgado de Garantías que dispuso el secuestro de ambos rodados y de toda su documentación técnica.
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Según fuentes judiciales, el objetivo es resguardar cada componente como prueba clave, habilitando nuevas pericias y evitando cualquier alteración de los sistemas electrónicos que puedan aportar datos determinantes sobre la mecánica del hecho.
Estas diligencias se suman a la pericia planimétrica ya realizada por la Policía Científica de Pinamar. En paralelo, la causa espera otro resultado sensible: el 26 de enero se conocerán los informes toxicológicos tras la extracción de sangre practicada a los imputados, un elemento que podría modificar el rumbo de la investigación.

