El balance de seguridad difundido por el Gobierno nacional dejó una fotografía distinta a la que dominó buena parte del debate público en los últimos años. Durante 2025 se registraron 1.705 homicidios en todo el país, lo que equivale a un promedio cercano a cinco asesinatos diarios y representa una reducción significativa frente a períodos anteriores, de acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Seguridad.
Según informó la ministra Alejandra Monteoliva, la tasa de homicidios dolosos descendió un 17% y se ubicó en 3,7 casos cada 100 mil habitantes, cuando en 2023 había sido de 4,4. Aunque se trata de cifras preliminares, la funcionaria destacó que el indicador consolida una tendencia descendente que se mantiene desde hace una década, con un retroceso sostenido desde el pico de 6,6 registrado en 2015.

En ese contexto, los números contradicen el discurso que insistía en un agravamiento generalizado de la violencia, en particular en la provincia de Buenos Aires. Tanto los homicidios como los robos mostraron una baja durante el último año, según los datos difundidos de manera parcial por la cartera que hasta hace poco estuvo bajo la conducción de Patricia Bullrich.
Monteoliva explicó que la disminución de los asesinatos se verificó en distritos clave como Córdoba, Mendoza, Tucumán y Buenos Aires, y remarcó un dato territorial: el 90% de los homicidios se concentra actualmente en apenas el 0,8% del territorio nacional. Además, el informe señala que el fenómeno se redujo en términos geográficos, ya que los municipios con al menos un homicidio pasaron de 193 en 2023 a 180 en 2025.
Uno de los focos centrales del análisis estuvo puesto en Rosario, ciudad señalada como prioritaria por el Gobierno. Allí, la implementación del Plan Bandera habría contribuido a una baja del 22% en los homicidios en comparación con 2024, según se indicó durante la conferencia de prensa.
Al comparar la situación local con otros países, la ministra afirmó que el 19% de los homicidios en la Argentina están asociados al crimen organizado, una proporción considerablemente menor al promedio latinoamericano, que ronda el 51%, y también por debajo del promedio mundial, estimado en 22%. En cuanto a las modalidades, el 51% de los asesinatos se cometió con armas de fuego y el 26% con armas blancas.
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El informe oficial también incluyó estadísticas sobre delitos contra la propiedad. Al sumar robos simples y agravados, se observó una caída del 20,8% en la tasa por cada 100 mil habitantes: de 1.007 hechos en 2024 se pasó a 798 en 2025, un nivel similar al registrado durante los años de pandemia. La baja fue generalizada y alcanzó a todas las provincias, sin excepciones.
No obstante, el Ministerio advirtió sobre un cambio en el mapa del delito. Aunque no se detallaron cifras específicas, las autoridades señalaron que los robos tradicionales ceden terreno frente a las estafas virtuales, que muestran una tendencia creciente. Monteoliva habló de una “mutación” del fenómeno delictivo y sostuvo que el aumento de los fraudes digitales ayuda a explicar, en parte, la disminución de los robos en la vía pública.


