En el escenario político, generalmente lo que se ve en público es solo la punta del iceberg. Un ejemplo de esto es la exposición del Jefe de Gabinete de Ministros, Nicolás Posse, en el Senado de la Nación este miércoles. Lo que parecía ser una presentación estándar de un informe de gestión, se convirtió en el centro de una revelación periodística que expuso un “ejército de trolls” operando detrás de bambalinas.
MONTAJE EN EL SENADO DE LA NACIÓN
La periodista Deborah de Urieta, en una conversación con Jairo Straccia en Radio con Vos, narró cómo María Luz González Carman, asistente del Jefe de Gabinete, corría detrás del escenario para traer respuestas pre-impresas a las preguntas que los senadores le hacían a Posse. Según los periodistas, esto no solo demostraba la dependencia de Posse en su equipo para responder en tiempo real, sino también su temor a improvisar y enfrentar el escrutinio público sin una red de seguridad.
La periodista que explicó como funcionó en el Senado el ejército de colaboradores del Jefe de Gabinete Nicolás Posse, que iban googleando las respuestas a las preguntas de los legisladores
La imagen de González Carman, yendo y viniendo, se convirtió en una metáfora del pánico escénico de Posse. Mientras tanto, en el salón azul, oculto por cortinas, setenta personas con computadoras trabajaban febrilmente para sostener esta fachada de competencia. Cada pregunta de los senadores desencadenaba una frenética búsqueda de respuestas, que luego eran entregadas a Posse para su lectura literal ante el Senado.
Este incidente plantea preguntas y dudas sobre la autenticidad y la transparencia en la política. ¿Es esta una práctica común en las altas esferas del gobierno? ¿Qué dice esto sobre la confianza que se puede depositar en los funcionarios públicos? La revelación de este “teatro político” sugiere que, detrás de las declaraciones ensayadas y las respuestas meticulosamente preparadas, puede haber una vulnerabilidad y una falta de preparación que el público raramente ve
UNA ESCENA PATÉTICA
La exposición de Posse, que duró ocho horas, fue una maratón de lectura de respuestas pre-fabricadas, lo que contrasta fuertemente con la imagen de un gobierno que se presenta como moderno, ordenado y eficiente. A pesar de hablar de logros como la baja de la inflación y el déficit fiscal, la realidad detrás del telón era una de caos controlado y dependencia en un equipo de asistentes para mantener la apariencia de control.
La conclusión es que en la política, lo que se ve en el escenario es solo una parte de la historia. La verdadera medida de un líder no se encuentra en su capacidad para “leer respuestas preparadas por otros”, sino en su habilidad para enfrentar lo inesperado con gracia y competencia.
El desenmascaramiento de esta actuación de Posse en el Senado, lejos de haber sido una demostración de liderazgo, fue un espectáculo que dejó al descubierto las cuerdas y las poleas que mueven la política detrás de las cortinas.

