La diputada chaqueña del PRO Marilú Quiróz volvió a quedar en el centro de la polémica tras una entrevista en la que intentó justificar el evento antivacunas que organizó esta semana en el Congreso de la Nación. Pero la conversación, lejos de aclarar sus posiciones, terminó exponiendo una serie de afirmaciones negacionistas que generaron un fuerte repudio en el ámbito sanitario.
La legisladora, aliada del oficialismo, defendió el encuentro en el Anexo A, que incluyó desde ponencias sin sustento científico hasta un hombre que aseguró volverse “imán” tras vacunarse contra el COVID-19, y negó incluso la gravedad de la pandemia. “Hay gente que murió de miedo”, sostuvo Quiróz, al intentar relativizar las más de 130 mil muertes registradas en Argentina.
Fue en ese momento cuando la periodista María O’Donnell decidió interpelarla con una pregunta directa: “¿Usted no tuvo ningún ser querido que haya muerto de COVID?”. Ante la respuesta negativa, O’Donnell compartió su experiencia personal: contó que su madrina falleció a causa del virus. La diputada, lejos de reconsiderar sus dichos, insistió con su teoría: “Igual, mucha gente murió de miedo”.
El intercambio terminó por descolocar a la legisladora, que también puso en duda la existencia misma de la pandemia y cuestionó la inmunidad de rebaño, un concepto básico de la salud pública. Sus declaraciones se viralizaron rápidamente y fueron criticadas por especialistas y sociedades médicas, que vienen advirtiendo que la caída de la vacunación infantil a niveles críticos exige responsabilidad institucional, no la promoción de discursos conspirativos.
La entrevista ocurrió luego del fallido encuentro antivacunas que Quiróz promovió en el Congreso y que había sido rechazado por múltiples bloques legislativos. Allí, entre expositores sin formación científica acreditada y teorías desacreditadas, se llegó a exhibir como “prueba” el cuerpo de un hombre que se pegó objetos metálicos frente al auditorio para asegurar que las vacunas lo habían magnetizado.
Mientras tanto, en otro edificio del Congreso, ministros de Salud e investigadores analizaban con datos y estudios el impacto del descenso en las coberturas de vacunación. El contraste entre ambos espacios marcó la magnitud de la controversia: mientras unos defendían políticas sanitarias basadas en evidencia, en paralelo se difundían mensajes que la comunidad científica considera peligrosos.El choque entre la periodista y la diputada no solo dejó en evidencia las contradicciones de Quiróz, sino que reflejó un fenómeno que preocupa a los especialistas: la instalación de discursos negacionistas desde posiciones institucionales. Y el riesgo, advierten, no es sólo político, sino sanitario: desinformar sobre las vacunas, en un país con coberturas en retroceso, puede traducirse directamente en enfermedades y muertes evitables.

