Seguro lo escuchaste mil veces: “ella no trabaja, está en la casa”. Pero un nuevo informe oficial de la provincia de Buenos Aires le puso números a esa frase y la realidad es otra. El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado (TNR), eso que incluye desde cocinar y limpiar hasta cuidar a los chicos o a los abuelos, es, en los hechos, el motor más grande de la economía bonaerense, aunque nadie reciba un sueldo por ello.
Según la primera medición oficial de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado, estas tareas representan el 29,3% del Producto Bruto Geográfico (PBG) provincial. Para que te des una idea de la magnitud: este “pilar invisible” es más grande que la industria (19,8%) y que el comercio (15,4%). Sin ese esfuerzo diario que ocurre puertas adentro, el resto de la economía simplemente no podría funcionar.

Los números detrás de la rutina
Para que la lectura sea ligera, aquí te resumimos los datos más impactantes del informe:
- 7 de cada 10 pesos: Las mujeres generan el 69,7% del valor total de este trabajo invisible.
- El peso de la crianza: Para una mujer jefa de hogar, tener hijos más que duplica su carga de trabajo en casa, pasando de 5 a 11 horas diarias. En los varones, el aumento es apenas de una hora y media (pasan de 3,5 a 5 horas).
- Trabajo no reconocido: El 67,6% del tiempo que las mujeres bonaerenses dedican a trabajar queda fuera de los radares de las estadísticas económicas tradicionales.
- El grupo que más “pone el hombro”: Las personas de entre 30 y 64 años aportan el 60% del valor total de estas tareas, y de ese grupo, 2 de cada 3 son mujeres.
¿Qué cuenta como “trabajo” en este estudio?
No se trata solo de pasar el trapo. El informe destaca que el trabajo de cuidado tiene varias dimensiones que suelen pasar desapercibidas:
- Tareas materiales: Cocinar, limpiar la ropa, hacer las compras y el mantenimiento de la casa.
- Cuidado directo: Bañar, alimentar o acompañar a miembros del hogar que lo necesiten.
- Gestión mental: El esfuerzo invisible de organizar turnos médicos, armar listas de compras, coordinar horarios y anticipar necesidades del hogar.
¿Por qué importa medir esto?
Ponerle una cifra en pesos a estas tareas no es un mero ejercicio matemático. El objetivo de la Dirección Provincial de Estadística y la Unidad de Género y Economía es visibilizar la desigualdad.
Al saber cuánto vale este esfuerzo, el Estado puede diseñar mejores políticas públicas, como invertir en infraestructura de cuidado (jardines, centros para adultos mayores) y promover que las tareas se repartan de forma más justa entre varones, mujeres y el Estado.
En definitiva, reconocer que los hogares no sólo consumen, sino que también producen servicios esenciales, es el primer paso para dejar de llamar “ayuda” a lo que es, lisa y llanamente, trabajo.

