El fiscal Sergio Mola, a cargo de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito por parte del exintendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, pidió esta tarde la detención del acusado, en una movida que busca contrarrestar las críticas que le llueven por el nulo avance de la causa en tres años.
Mola sustentó el pedido de detención en lo que consideró un “riesgo procesal” luego de que se difundieran una serie de videos en los que Jésica Cirio, expareja de Insaurralde, muestra fajos de dólares, en uno de los vestidores de la casa que compartían en San Vicente. El fiscal considera que la aparición de dichas pruebas generan peligro de que el Ex Jefe de Gabinete bonaerense se fugue o incluso entorpezca la investigación.
Como ya explicó INFOCIELO, los observadores del tablero judicial consideran que Mola es responsable directo de la demora en las pesquisas. Es que el fiscal optó por avanzar sobre una reconstrucción patrimonial en un período de tiempo que abarcaría la situación desde 2011, ampliando la complejidad de la causa, al requerir la recopilación de una gran cantidad de documentación y la realización de pericias contables.
Ampliar en el tiempo el objeto de investigación conlleva, necesariamente, escarbar en el tiempo documentación difícil de conseguir y contrastar. Lo que inicialmente parecía una investigación acotada terminó convirtiéndose en un análisis patrimonial de más de una década. No fue la única controversia que demoro el proceso. Con la causa en trámite la fiscalía optó por llevar la discusión en torno a las pruebas requeridas a tribunales superiores.
Además del pedido de detención, que debe ser resuelto por el juez federal Luis Armella, pidió hacer una inspección ocular en la casa del country donde convivían Insaurralde y Cirio, además de pedir pericias sobre celulares, dos tablets y pendrives encontrados en el departamento particular de Cirio.
Ahora Mola busca acelerar los plazos con una medida que, en los hechos tiene muy pocas chances de prosperar, habida cuenta de que ni siquiera fue citado a prestar declaración indagatoria. Una situación por demás anómala, contemplando incluso que se trata de los tiempos de un siempre aletargado Poder Judicial.

