La continuidad del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, parece haber ingresado en una cuenta regresiva. Lo que hasta hace pocos días era descartado por funcionarios y asesores del Gobierno comenzó a presentarse como un desenlace cada vez más probable: la acumulación de presiones judiciales, el desgaste político en el Congreso y el creciente malestar interno convirtieron su permanencia en un costo que el oficialismo ya no parece dispuesto a seguir pagando.
Durante las últimas horas crecieron con fuerza las versiones sobre una eventual salida del funcionario. Aunque desde Casa Rosada mantienen silencio oficial, distintas fuentes coinciden en que Javier Milei analizaría el escenario junto a su círculo más cercano tras regresar de España. En ese marco, no se descarta una reunión decisiva con Adorni durante el fin de semana.
El contexto político tampoco ayuda. La próxima semana comenzará el tratamiento parlamentario de los pedidos de interpelación impulsados por la oposición y tanto en Diputados como en el Senado el tema amenaza con volver a ocupar el centro de la agenda. Para varios sectores del oficialismo, una eventual renuncia permitiría desactivar parte de esa presión política y trasladar la discusión exclusivamente al terreno judicial.
El desgaste se profundizó además después de que el fiscal Guillermo Marijuan solicitara la indagatoria de Francisco Adorni, hermano del jefe de Gabinete, en una causa vinculada a presuntas irregularidades patrimoniales. La novedad volvió a poner el foco sobre una situación que el Gobierno intenta administrar desde hace semanas sin demasiado éxito.
En paralelo, comenzaron a circular nombres para una posible sucesión. El que aparece con mayor fuerza es el actual ministro del Interior, Diego Santilli, quien mantiene buena relación con los gobernadores, cuenta con respaldo de distintos sectores libertarios y tendría la consideración positiva de Karina Milei y Santiago Caputo. También fueron mencionados otros funcionarios del gabinete, aunque por ahora sin la misma consistencia.
Desde Madrid, Milei buscó sostener públicamente a su colaborador, aunque dejó una frase que no pasó inadvertida. “Si lo consideran culpable, lo vuelo, lo eyecto yo de una patada”, afirmó el Presidente, al tiempo que reiteró que considera plausibles las explicaciones brindadas por Adorni. En los pasillos de la Casa Rosada, sin embargo, muchos interpretaron esas palabras como la primera señal de que una salida dejó de ser un escenario imposible.
Por ahora no existe ninguna confirmación oficial. Sin embargo, la sensación que se instaló en las últimas horas es que el futuro político de Adorni podría definirse más temprano que tarde y que la decisión final ya se encuentra exclusivamente en manos del Presidente.

