El escándalo que rodea a Manuel Adorni sigue generando movimientos en el Congreso y ahora expone una situación incómoda para el PRO. Después de haber sido una pieza clave para que fracasara la sesión especial que buscaba avanzar contra el jefe de Gabinete en la Cámara de Diputados, el macrismo intenta despegarse del costo político y comenzó a impulsar iniciativas para exigirle explicaciones por las inconsistencias detectadas en su patrimonio.
La secuencia quedó en evidencia entre el martes y el miércoles. Primero, el bloque que conduce Cristian Ritondo decidió no dar quórum para la sesión convocada por la oposición, una decisión que terminó beneficiando al Gobierno de Javier Milei y le permitió ganar tiempo en medio de la crisis política que atraviesa Adorni. Sin los diputados del PRO, la UCR y otros bloques dialoguistas, la oposición quedó lejos de reunir los 129 legisladores necesarios para abrir el recinto.
La jugada fue interpretada como un salvataje parlamentario para el jefe de Gabinete, justo cuando crecen los cuestionamientos por las contradicciones en sus declaraciones juradas y por la investigación judicial que analiza su evolución patrimonial.
Sin embargo, apenas un día después comenzaron a aparecer señales de distanciamiento. Durante la sesión en Diputados por otros proyectos impulsados por el oficialismo, parte del PRO acompañó un emplazamiento para fijar fecha de tratamiento en comisión de los expedientes vinculados a Adorni.
La postura también se reflejó en el Senado. Allí, el presidente del bloque macrista, Martín Goerling Lara, presentó un pedido formal para que el jefe de Gabinete sea interpelado el próximo 2 de julio, la misma fecha en la que está previsto que concurra a brindar su informe de gestión.
En el proyecto, el PRO solicita que Adorni comparezca para dar explicaciones sobre “la evolución de su patrimonio” y responder por las “omisiones e inconsistencias” detectadas entre sus declaraciones juradas, sus exposiciones ante el Congreso y sus manifestaciones públicas.
El texto también hace referencia a las “falsedades reconocidas” por el propio funcionario en sus recientes intentos por justificar el origen de parte de sus bienes y ahorros.
La situación deja al macrismo en una posición difícil de explicar. Mientras algunos de sus dirigentes vienen cuestionando cada vez con mayor dureza la continuidad de Adorni en el Gobierno, el bloque parlamentario terminó siendo determinante para impedir que la oposición avanzara esta semana con una ofensiva directa contra el funcionario.
Desde el entorno de Ritondo sostienen que la sesión impulsada por Unión por la Patria carecía de los votos necesarios para prosperar y que el tema debe discutirse dentro de los carriles institucionales correspondientes. Sin embargo, para la oposición el argumento no alcanza para justificar una decisión que terminó otorgándole una nueva bocanada de aire al jefe de Gabinete.
Por eso, en los pasillos del Congreso ya hay quienes interpretan que el PRO intenta ahora tomar distancia de un escándalo que crece día a día. Después de haber contribuido a bloquear el avance opositor, el partido de Mauricio Macri busca mostrarse dispuesto a exigir explicaciones, aunque sin romper definitivamente con un Gobierno al que sigue acompañando en buena parte de su agenda legislativa.

