Supersticiosos, abstenerse. Al menos, los que son hinchas de Estudiantes. Y es que durante las primeras horas de la tarde del viernes, en las inmediaciones de UNO apareció algo vinculado a la mala fortuna: sal bordeando los laterales del estadio en el que se jugará el partido ante Gimnasia.
¿Un descuido? No parece, tampoco una casualidad. El plan estuvo urdido para intentar acompañar al fútbol de GELP, que llega al derbi mucho mejor entonado, con algo de apoyo extra. ¿Servirá? Por lo pronto, la imagen trascendió en las redes sociales y generó repercusión en la víspera del Clásico Platense.
¿Por qué la sal es considerada de mala suerte?
Eso de ponerle o pasarle la sal directamente a otra persona —o a otro equipo— tiene fama de mufa desde hace siglos. En la antigüedad, cuando este condimento era un producto escaso y muy valioso, derramarlo no era un simple accidente doméstico: significaba desperdiciar una pequeña fortuna.
Además, la sal simbolizaba amistad, confianza y acuerdos duraderos, por lo que verla desparramada sobre la mesa se interpretaba como el anuncio de una pelea o la ruptura de un vínculo.
Por eso, muchas personas todavía evitan entregar el salero de mano en mano: prefieren apoyarlo sobre la mesa para que el otro lo levante. Así se intenta impedir que se caiga y, de paso, que la supuesta mala onda viaje de una persona a la otra. Claro que no existe ninguna prueba de que el gesto provoque desgracias, pero las supersticiones no necesitan estadísticas ni revisión del VAR: les alcanza con una historia potente y una tradición que sigue pasando de mesa en mesa.

