La sesión de jura de los nuevos senadores dejó expuesta, desde el primer minuto, la tensión interna que comienza a atravesar a La Libertad Avanza. El debut legislativo de Patricia Bullrich como futura jefa del bloque libertario chocó de frente con la conducción institucional de la vicepresidenta y presidenta del Senado, Victoria Villarruel. El entredicho, generado por un reclamo inesperado en plena ceremonia, anticipa una convivencia que promete más chispazos que gestos de armonía.
El cortocircuito estalló cuando la exministra de Seguridad pidió la palabra, pese a que los jefes de bloque habían acordado el día anterior que no habría discursos. Villarruel le negó el micrófono en dos oportunidades, mientras Bullrich trataba, sin éxito, de habilitar el dispositivo desde su banca. Incluso llegó a hablar con el micrófono cerrado y luego reclamó que su intervención fuera tomada por escrito. Tras la breve discusión pública, la senadora electa se acercó al estrado y cuestionó la decisión. Según relató luego, su intención era advertir un supuesto incumplimiento del acuerdo de permitir solo tres invitados por legislador.
Juraron todos menos Villaverde, acusada de narcotráfico
En paralelo a este primer choque interno, el Senado vivió una jornada particular por la situación de la rionegrina Lorena Villaverde. Aunque se presentó en el recinto al inicio de la sesión, debió retirarse al confirmarse que su pliego regresaría a la Comisión de Asuntos Constitucionales. El pedido lo planteó el senador Ezequiel Atauche, quien admitió que aún “hay cuestiones a dirimir” respecto de los requisitos formales. Las impugnaciones opositoras, centradas en una causa por tenencia de cocaína en Estados Unidos y supuestos vínculos con el empresario Federico “Fred” Machado, dejaron al oficialismo sin los votos necesarios para sostener su nombramiento. Hasta que la comisión vuelva a constituirse con su nueva integración, su jura permanecerá en suspenso.
La sesión también permitió definir cargos internos: se aprobó el nombramiento de Alejandro Fitzgerald como nuevo secretario Administrativo del Senado, un funcionario de confianza de Villarruel que reemplazará a Emilio Viramonte Olmos, quien había renunciado meses atrás tras el recorte de atribuciones dentro de la Cámara.
Fuerte presencia en los palcos
Mientras se sucedían las juras, los palcos exhibían el peso político del acto. La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, observó la ceremonia junto al ministro del Interior, Diego Santilli, y al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acompañados por Eduardo “Lule” y “Sharif” Menem. Karina Milei aplaudió con entusiasmo a los senadores oficialistas, pero evitó saludar a los peronistas Jorge Capitanich y Martín Soria, cuyos pliegos el oficialismo había intentado impugnar.
Entre los invitados también estuvieron los gobernadores Rolando Figueroa, Leandro Zdero y Gustavo Melella, además del economista Alberto Benegas Lynch (h), que presenció la asunción de su hijo Joaquín. La presencia de referentes propios y ajenos, sumada al clima político que rodeó la ceremonia, terminó de enmarcar una jornada que dejó claro que el Senado será un territorio de pulseos internos y disputas abiertas dentro del propio oficialismo.
El primer round entre Bullrich y Villarruel ya quedó registrado. Y, según admiten en voz baja en la Cámara Alta, difícilmente sea el último.

