En el entorno de Axel Kicillof dicen que sí, que esta vez es en serio, que buscará plantarse a discutir candidaturas legislativas con un armado propio, algo que no ocurrió en 2019, ni en 2021 y tampoco en 2023.
Será, como ya se explicó más de una vez, una elección especial. Inédita. La boleta única desdobló de hecho la elección en la Provincia. Habrá una urna para los diputados nacionales y otra para legisladores provinciales y concejales. Puede desdoblarse aún más, si es que la Provincia fija una fecha distinta de la que elija la Nación.
Todo eso será materia de debate una vez que el Congreso defina qué hace con las PASO. También se explicó: hoy, la ley provincial obliga a que esa instancia se haga en simultáneo. Pero es probable que las primarias se suspendan o directamente se eliminen. El Gobierno nacional convocó a sesiones extraordinarias para que se defina lo antes posible.
La boleta única cambia todo
Estas innovaciones en la manera de votar tienen impacto directo en las definiciones políticas. Se supone que los territorios ganarán incidencia al quedar los nombres de sus principales dirigentes en la primera carilla de la boleta. Cambia todo en la Provincia, porque los cargos legislativos se hacen más apetecibles: sin la tracción, hay que jugar en serio.
En La Plata esperan las definiciones del Congreso y las del peronismo. ¿Será candidata Cristina Kirchner? Si la dos veces Presidenta de la Nación decidiera subirse al ring, pocos estarían dispuestos a discutirle el lugar. Así como la facultad de alcanzar acuerdos y armar las listas de congresistas.
Esa carta también pesa, pero, como en el UNO, el Congreso puede revertirla si aprueba ficha limpia y la proscribe. La renovada sintonía entre Macri y Milei, y la introducción del proyecto para su debate en extraordinarios hacen sentir cercana esa posibilidad. La reacción del peronismo en este escenario es impredecible: Cristina en el centro de la cancha, pero sin poder jugar, ¿lo fortalece o lo debilita?
En la Provincia, La Cámpora, de la mano de Máximo Kirchner -presidente del PJ Bonaerense- buscará arrogarse el mismo derecho. Así viene ocurriendo desde 2013 en adelante, a partir de acuerdos con los intendentes o espacios asociados como el Frente Renovador de Sergio Massa. Y así volverá a ocurrir.
Sólo que esta vez Kicillof quiere formar parte de la discusión. Hasta ahora, su mejor desempeño en esa rosca le permitió sostener a Verónica Magario en la vicegobernación. Poquito. En 2025 se juega una parada brava: si no logra imponerse en las listas legislativas se pone en discusión su capacidad de liderazgo y con ello la posibilidad de ser candidato a Presidente.
¿Tiene con qué?
Muchos se preguntan si quiere o puede. Otros quieren saber si tiene con qué. O, dicho de otra manera, ¿tiene a mano los nombres que puede empujar a las listas? Hay un puñado de intendentes que ya pusieron sus armas al servicio de la causa. Jorge Ferraresi, de Avellaneda; Mario Secco, de Ensenada; Gustavo Barrera, de Villa Gesell lo bancaron públicamente cada vez que hubo asedio camporista.
Otros lo hicieron en privado. Ricardo Alessandro, de Salto, y Julio Marini, de Benito Juárez, salieron a confrontar con colegas camporistas que cuestionaron aspectos de la gestión en reuniones partidarias o institucionales. Otros, como Alfredo Fisher, de Laprida, hicieron notar su ausencia en reuniones del PJ Bonaerense para protestar contra los destratos camporistas. Cerca de Kicillof trabajan, como consejeros o confidentes, otros dirigentes de vasta experiencia. Juan José Mussi, de Berazategui; Mario Ishii, de José C. Paz, Julio Alak, de La Plata. El “consejo de sabios” que rodea al Gobernador.
También lo bancan ministros con trabajo territorial, como Gabriel Katopodis, Walter Correa y Andrés Larroque, por citar algunos; también dirigentes gremiales -la CGT y las CTA lo respaldan- que lo sostienen con declaraciones públicas o acciones territoriales.
¿Pueden esos nombres dar el salto a las listas legislativas? ¿Les darán el espacio que reclaman? El plan está en una fase embrionaria. Con “mesas distritales” se busca generar, en palabras del ministro Bianco, “potencia política” para “poder llevar adelante nuestras políticas”.
El tiempo no para
El tiempo apremia. Ni bien se destraben las definiciones que debate el Congreso habrá que empezar a hablar de estrategia y de repartos. El Frente Renovador de Sergio Massa apuró de movida: quiere tener certezas sobre reglas de juego y alianzas para fines de febrero. El massismo ya cranea una elección descentralizada. “Son ocho elecciones en simultáneo, una por cada sección”, sostienen sus dirigentes.
Es un cálculo que contrasta con el planteo que llegó a oídos de Kicillof, de parte de Cristina Kirchner, durante la tensa cumbre de Moreno. Allí le dijeron al Gobernador que la de 2025 es una elección nacional y que si desdobla del todo se arriesga a que el debate pase por el estado del IOMA, la educación, la salud y la seguridad bonaerense.
Este editor considera humildemente que discutir esa agenda no es lo peor que le podría pasar a Buenos Aires. No a un gobierno, no a una gestión, a una Provincia que no logra detectar cuáles son sus problemas y oportunidades. Y mucho menos las soluciones.