La inestabilidad dentro del Gobierno nacional volvió a quedar expuesta en las últimas horas con una nueva renuncia en un área sensible del Estado. Paul Starc dejó este martes la conducción de la Unidad de Información Financiera (UIF), un organismo central en la estructura de control del lavado de activos, en lo que representa otra baja de peso dentro de la administración de Javier Milei. La dimisión se produjo apenas un día después de la salida del secretario de Transporte, Luis Pierrini, lo que refuerza la sensación de desorden interno y recambio permanente en cargos estratégicos.
Desde el Ministerio de Justicia informaron oficialmente que la salida de Starc respondió a “razones personales” y aseguraron que continuará vinculado al Gobierno en otras funciones. Sin embargo, puertas adentro del Ejecutivo su desplazamiento era esperado y se enmarca en tensiones internas por el rumbo de la política económica y financiera.
La UIF atraviesa un momento particularmente delicado. El organismo quedó en el centro de la escena por la demora en la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal, una norma clave para la estrategia oficial de atraer dólares al sistema financiero. Aunque la ley fue promulgada a comienzos de enero, su aplicación sigue trabada por la falta de adecuaciones normativas que dependen tanto de la UIF como de otros organismos del Estado.

En el Ministerio de Economía señalan que esa parálisis conspira contra uno de los principales objetivos del Gobierno: facilitar el ingreso de fondos no declarados bajo un esquema más laxo de controles, que en la práctica funciona como un blanqueo encubierto. En ese marco, la conducción de la UIF pasó a ser vista como un obstáculo para acelerar ese proceso, lo que terminó sellando la suerte de Starc.
Su salida se formalizó, como en otros casos recientes, bajo la figura de una renuncia consensuada. Nadie es desplazado de manera explícita, pero las decisiones políticas se imponen y luego se comunican en tono institucional.
Habemus reemplazo
El reemplazo ya fue confirmado. Ernesto Gaspari asumirá al frente del organismo, con el respaldo del Ministerio de Justicia, que destacó su perfil técnico y su experiencia previa en áreas estratégicas del Estado. La expectativa oficial es que, bajo su conducción, la UIF se alinee con los objetivos económicos del Ejecutivo y destrabe los cambios pendientes.
Más allá de los nombres, el trasfondo es político. Durante el último año, el Gobierno recortó de manera significativa las atribuciones de la UIF, limitando su capacidad de intervención activa en investigaciones sensibles y reduciendo su rol a tareas administrativas y de procesamiento de información. Ese achicamiento del organismo fue leído por distintos sectores como una señal clara de la nueva orientación en materia de control financiero.
La salida de Starc se suma así a una lista cada vez más extensa de funcionarios que dejaron sus cargos en poco tiempo. En menos de 24 horas, dos áreas clave como Transporte y la UIF quedaron sin conducción, alimentando la percepción de una gestión atravesada por internas, cambios constantes y decisiones de corto plazo.

