El video comenzó a circular en redes sociales durante los últimos días y rápidamente se volvió viral. La protagonista es una empleada gastronómica de Mar de Ajó, Partido de La Costa, que decidió romper el silencio y contar públicamente las condiciones en las que, según su testimonio, trabajaba en un local del rubro. Lo hizo dentro del propio local, en pleno horario de atención, mientras los clientes se encontraban sentados en las mesas consumiendo.
El material fue difundido por Radio Juntos FM 94.1 y replicado por distintos medios y usuarios.
En su descargo, grabado con un tono firme y visiblemente cargado de cansancio, la joven explicó las razones que la llevaron a hablar. “No es por bronca ni por venganza. Es porque esto está mal y alguien lo tenía que decir”, afirmó en uno de los pasajes del video.
Según relató, las irregularidades no eran hechos aislados ni situaciones puntuales, sino prácticas habituales que se sostenían pese a los reclamos internos. “Se vendía mercadería vencida. A veces con las fechas borradas. Yo lo decía y miraban para otro lado”, aseguró.
También mencionó problemas de higiene en el sector de cocina: “Había cosas que no se limpiaban nunca. Yo no podía seguir sirviendo comida así”.
“No querían escuchar”
La trabajadora contó que intentó plantear la situación puertas adentro antes de hacerla pública. “Hablé varias veces. Pedí que arreglaran las cosas, que al menos revisaran la mercadería. La respuesta siempre fue la misma: silencio o maltrato”, relató.
En ese punto, agregó un dato que terminó de marcar el tono de su descargo: “Hay ratas. Las vimos. No es algo que no sepamos”.
En ese sentido, describió un clima laboral hostil, marcado por destratos y descalificaciones. “Te hacen sentir exagerada, problemática. Pero después sos vos la que da la cara frente al cliente”, sostuvo.
El video no menciona el nombre del local ni identifica directamente a los responsables, pero deja en claro que la decisión de hablar estuvo motivada por una preocupación concreta: la seguridad de quienes consumían allí. “No podía dormir tranquila sabiendo lo que se estaba vendiendo”, expresó.
Repercusiones y silencio oficial
Luego de su difusión, el testimonio generó una fuerte repercusión en redes sociales. Decenas de usuarios manifestaron su apoyo y compartieron experiencias similares en el rubro gastronómico, especialmente en ciudades turísticas donde el trabajo estacional suele multiplicar las situaciones de precariedad.
Hasta el momento, no se conocieron comunicados oficiales por parte del establecimiento involucrado ni confirmaciones de inspecciones bromatológicas posteriores a la denuncia. Tampoco hubo declaraciones públicas de autoridades municipales sobre el caso.
Mientras el video sigue circulando, el relato de la moza retoma un tema recurrente pero muchas veces invisibilizado, como son las condiciones laborales y sanitarias en la gastronomía. “Yo ya no trabajo ahí, pero ojalá esto sirva para que alguien controle”, concluyó en el cierre de su testimonio.

