La inquietud no proviene del rechazo al progreso, sino de la observación atenta de la historia de la humanidad. Durante su participación en el programa Parecemos Buenos Amigos, Francisco Giordano trazó la paradoja de un presente atravesado por la inteligencia artificial. “Estudio la edad de piedra pero no vivo en la edad de piedra, o sea, yo uso la IA todo“, aclaró al dimensionar la ansiedad que genera el escenario contemporáneo. Sin embargo, su preocupación cobró fuerza a partir de las declaraciones de los propios creadores de la tecnología. “¿Qué es lo que me pasa a mí con la IA, sobre todo en estos últimos meses que salieron estos grandes magnates de la IA a decir: ‘Che, por ahí nos pasamos un poquito’?”, planteó Giordano al cuestionar el quiebre en el vínculo entre los seres humanos y sus instrumentos.
De la piedra pulida a la delegación cognitiva
A lo largo del devenir humano, las invenciones no solo sirvieron para transformar el entorno, sino para estructurar el intelecto. Giordano apeló a la historia para marcar la diferencia sustancial entre las herramientas del pasado y la tecnología actual. “Las herramientas nos sirvieron no solo para hacer cosas sino para pensar a nosotros; crear una punta como la punta cola de pescado nos sirvió para pensar cosas”, puntualizó. Un fenómeno análogo ocurrió con la palabra escrita. “La escritura también es una tecnología; a nosotros nos sacó ciertas capacidades como la capacidad de memorizar cosas pero nos dio otras capacidades. Hoy no seríamos quiénes somos sin escritura”, remarcó el doctor en historia y magister en antropología.
La ruptura del presente estriba en que la inteligencia artificial ya no potencia el razonamiento, sino que lo suplanta. “Hoy la inteligencia artificial en general no nos está sirviendo para pensar: nos está sustrayendo del proceso de pensamiento”, aseveró Giordano. A su juicio, existe un abismo entre esta tecnología y las herramientas de cálculo previas. “Bueno con una calculadora también pasaba lo mismo. Claro pero la calculadora nos ayudó a seguir adelante y hacer operaciones matemáticas cada vez más complejas acá directamente las estamos delegando no la estamos haciendo nosotros”, sentenció.
¿Qué nos define en la era de la máquina pensante?
Esta cesión del intelecto impacta directamente en el corazón de la definición biológica y filosófica de la especie. “El Homo sapiens, el nombre que recibe sapiens que quiere decir el hombre que piensa”, recordó el investigador. En ese sentido, advirtió sobre la profunda crisis de identidad que enfrenta la humanidad. “Hoy ya no somos los únicos que pensamos, la IA piensa. Entonces tenemos que volver a pensar, por lo menos para mí, qué es lo que nos hace humanos”, afirmó.
La ilusión de la autonomía y el dictado algorítmico
El problema no se limita al debilitamiento del razonamiento individual, sino que se extiende al control sutil sobre los deseos y decisiones cotidianas. Giordano puso la lupa sobre el condicionamiento invisible que ejercen las plataformas digitales. “¿Cómo hago eso si a mí el algoritmo cada vez me trata de dar más cosas que son las que eligió previamente para mí?”, cuestionó al desarmar la ilusión de libre elección.
La arquitectura digital moldea el flujo de ideas sin que exista un filtro consciente por parte del sujeto. “Eso no es muy soberano si no hay una decisión consciente, porque no soy ni siquiera soberano de mis pensamientos”, enfatizó el especialista.
El refugio de la naturaleza y el rescate del propio tiempo
Esta alienación cognitiva se entrelaza con un distanciamiento físico del entorno natural que intensifica la angustia de la vida moderna. “Llevamos unos millones de años —o cientos de miles de años— saliendo a caminar saliendo a correr viendo el sol qué sé yo con el pasto y ahora estamos todo el tiempo encerrados yendo de un trabajo para otro”, describió Giordano al retratar el confinamiento cotidiano. Ante esta realidad, donde el contacto con la naturaleza queda postergado a breves periodos vacacionales, se refirió resignificando la noción de soberanía, “eso me me parece que también es soberanía, la soberanía de poder este tener nuestros propios recursos naturales, ser los dueños de nuestro tiempo”, concluyó.


