“Ya no sabemos qué hacer para que cojan”, disparó Tulipán en una placa publicada en X, antes de explicar que durante décadas invirtió en innovación, investigación y desarrollo para mejorar la experiencia sexual. Pero hay algo contra lo que, reconocen, ningún laboratorio puede competir: “sus ganas”.
La marca habló directamente de una “crisis del deseo” y puso el foco en una paradoja bastante particular: la generación que más información tuvo sobre sexo en la historia sería, al mismo tiempo, una de las que menos lo practica.
El planteo tiene una cuota evidente de provocación publicitaria, aunque la idea de que los jóvenes están teniendo menos relaciones sexuales que generaciones anteriores tampoco salió completamente de la galera. Diferentes estudios realizados en Estados Unidos durante los últimos años registraron una caída de la actividad sexual entre adolescentes y adultos jóvenes, aunque las causas son múltiples y no existe una explicación única.
Menos parejas estables, más tiempo frente a las pantallas, cambios en las formas de vincularse, estrés y dificultades económicas aparecen entre los factores analizados. En Argentina, además, hay una discusión que inevitablemente se cruza con el tema: cuánto acceso tienen realmente los jóvenes a educación sexual y herramientas para vivir su sexualidad de manera informada.
La economía tampoco parece un detalle menor. Para una generación que posterga la independencia, tiene dificultades para acceder a una vivienda y muchas veces comparte casa con familiares o amigos, conseguir un poco de privacidad puede ser casi tan complicado como conseguir una cita.
Y mientras tanto, las aplicaciones de citas ofrecen millones de potenciales candidatos a un encuentro y las redes sociales permiten hablar de sexo prácticamente sin límites. La paradoja es que tener más posibilidades de contacto no necesariamente significa terminar teniendo más sexo.
Por eso, el curioso comunicado de Tulipán puede leerse como una campaña publicitaria, pero también como una pregunta bastante más amplia sobre los hábitos de una generación: ¿qué pasó con las ganas?
La empresa, por lo pronto, parece haber probado de todo. Preservativos, geles, juguetes y casi 40 años de innovación. Ahora admite que hay una parte del problema que no puede resolver.
“Existe una variable que ningún laboratorio puede controlar: sus ganas”, concluyó Tulipán. Y contra eso, por ahora, ni la tecnología parece tener respuesta.


