La recuperación de la economía argentina volvió a quedar bajo presión. La probabilidad de que la actividad abandone su fase expansiva durante los próximos meses trepó al 82% en agosto, según el Índice Líder (IL) elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). El dato interrumpió la tendencia descendente de los meses anteriores y volvió a ubicar el riesgo por encima del 80%.
El informe también mostró un nuevo retroceso del propio Índice Líder. La serie desestacionalizada cayó 0,27% respecto de julio y quedó en 122,45 puntos, mientras que registró una baja interanual de 1,05%.
La serie tendencia-ciclo, que permite observar el rumbo de la actividad por encima de las fluctuaciones de corto plazo, también retrocedió: 0,32% mensual y 2,28% interanual. De esta manera, el indicador acumuló su tercera caída mensual consecutiva, después de los retrocesos registrados en junio y julio.
Siete de diez variables mostraron caídas
El deterioro también aparece en el Índice de Difusión, que mide cuántas de las diez variables que integran el Índice Líder presentan mejoras significativas. En agosto cayó al 30%, frente al 50% de julio y el 60% de junio.
En concreto, solo tres de las diez series evolucionaron positivamente: el agregado monetario M1 en términos reales, el precio FOB oficial de la soja y las ventas de automóviles a concesionarios.
Las restantes mostraron retrocesos. Entre ellas se encuentran los despachos de cemento, la recaudación real del IVA, la confianza del consumidor y distintos indicadores de producción industrial, además de variables vinculadas con los mercados financieros.
El resultado refleja una recuperación que todavía no logra extenderse de manera homogénea por la economía y explica, junto con el resto de las variables, el aumento de la probabilidad de interrupción de la fase expansiva.
¿La Argentina ya está en recesión?
El 82% estimado por la UTDT no significa que la Argentina haya entrado formalmente en recesión. El Índice Líder busca anticipar cambios de tendencia y no reemplaza a los datos oficiales de actividad.
La metodología del CIF considera que una recesión se configura cuando la serie tendencia-ciclo del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) acumula seis caídas mensuales consecutivas, equivalentes a dos trimestres de descenso.
El último dato disponible del EMAE corresponde a junio, cuando la actividad había crecido 0,9% mensual y 2,7% interanual. Sin embargo, el PBI del segundo trimestre registró una caída de 0,6%, después del crecimiento de 0,7% en los primeros tres meses del año.
El dato de actividad de julio será difundido por el Indec el 24 de septiembre y permitirá contar con una nueva referencia para evaluar las señales que viene anticipando el Índice Líder.
Mientras tanto, la trayectoria del indicador vuelve a encender las alertas: la probabilidad de abandonar la expansión había llegado a cerca del 99% en enero, luego descendió hasta el 81% en julio y ahora volvió a subir.
La confianza del consumidor, la excepción
En medio de este escenario, la UTDT también difundió un dato positivo: la confianza de los consumidores mejoró 2,37% en septiembre, hasta los 41,18 puntos, después de dos meses consecutivos de caídas. En la comparación interanual, el indicador avanzó 3,44%.
La recuperación, sin embargo, fue dispar. La confianza de los hogares de ingresos bajos aumentó 12,33% mensual, mientras que en los hogares de ingresos altos cayó 4,07%.
Además, el ICC todavía se encuentra lejos del máximo registrado durante la actual gestión. El pico fue de 47,38 puntos en enero de 2025 y desde entonces acumula una caída de 13,09%, según la universidad.
Así, mientras la confianza de una parte de los consumidores mostró una mejora puntual, el principal indicador anticipado de actividad volvió a deteriorarse. La recesión todavía no está confirmada por los datos oficiales, pero el Índice Líder de la UTDT elevó al 82% la probabilidad de que la economía abandone su fase expansiva durante los próximos meses.


