Hay elogios que llevan el orgullo de padre incorporado. Y hay miradas que, además, tienen el respaldo de alguien que conoce el oficio. Fernando “Pucho” Castro reúne las dos condiciones cuando habla de Alexis, protagonista de un momento decisivo de Estudiantes: marcó tanto en la ida como en la vuelta ante Corinthians para conseguir el pasaje a las semifinales de la Libertadores. Su papá, exfutbolista, lo resumió con una definición bien de estos tiempos: “Está en su prime”.
Aunque para Pucho la explicación de este presente va bastante más allá de esos dos goles. Tiene que ver con el lugar que encontró su hijo en el equipo de Alexander Medina, con la confianza que recibe y hasta con un cambio en su vida familiar que lo ayudó a aflojar un poco la presión que él mismo se impone.

“Con Eduardo Domínguez consiguió un montón de cosas, fue un técnico muy importante, pero el Cacique lo puso en el lugar indicado de la cancha. Lo hace sentir importante y eso a él le gusta, le hace bien”, destacó Castro en DSports Radio. Una lectura que reconoce el recorrido anterior y, al mismo tiempo, señala lo que considera una clave de esta versión de Alexis.
Los números permiten poner ambos ciclos en perspectiva. Con Domínguez, el volante disputó 35 partidos, convirtió cinco goles y dio una asistencia. Además, ganó dos títulos: el Clausura y el Trofeo de Campeones de 2025. Con Medina ya igualó aquella producción ofensiva en menos encuentros: suma cinco tantos y un pase de gol en 30 presentaciones. Y dos de esos gritos tuvieron un valor especial: uno en cada cruce ante Corinthians, en una serie que terminó con el Pincha entre los cuatro mejores de América.

Sin embargo, en la mirada de su papá hay un aspecto que las estadísticas no muestran. “Su autoexigencia a veces hace que no disfrute de nada, es un chico que vive con la exigencia al 100%”, contó Pucho. Esa búsqueda permanente de rendir, según describió, también tiene un costo: puede quitarle espacio al disfrute incluso cuando las cosas salen bien.
En ese punto apareció un cambio que no llegó desde el banco de suplentes. “Desde que nació su hijo, hizo que se relaje un poco, y por ahí pudo salir su mejor versión”, explicó. Para su padre, la paternidad pudo haber ayudado a Alexis a bajar un cambio fuera de la cancha y encontrar una manera de sentirse mejor adentro.

Entre la importancia que le da el Cacique y ese equilibrio personal que Pucho advierte, Castro atraviesa un presente que ya dejó su marca en la Libertadores. Y su papá, que puede analizarlo como exjugador pero también lo conoce desde otro lugar, no escondió el entusiasmo: “No es porque sea mi hijo, pero me encanta cómo juega. Está en su prime”. Esta vez, los goles también acompañan el orgullo familiar.


