El próximo sábado 26 de septiembre, a las 16, un grupo de personas que no se conoce entre sí se sentará a compartir una mesa y una merienda en un café de la ciudad. La convocatoria tendrá lugar en “Cafeses”, sobre calle 7 entre 57 y 58, y no exige ir acompañado: cada participante llega solo y se integra a una dinámica pensada para romper el hielo y facilitar la conversación entre desconocidos.
La propuesta se difundió a través de la cuenta de Instagram @cafecondesconocidos, que ya sumó interacciones en la publicación de convocatoria. El formato plantea un espacio sin pantallas de por medio, en el que la charla cara a cara reemplaza al scroll y al chat como forma de vincularse con gente nueva.

Una tendencia que crece en Europa
El modelo de sentarse a comer o tomar algo con extraños para generar vínculos no es una ocurrencia local únicamente: en los últimos años se consolidó como fenómeno en distintas ciudades europeas.
El caso más difundido es el de Timeleft, una plataforma nacida en Francia que organiza cenas semanales, los miércoles, para grupos de seis desconocidos elegidos por un algoritmo según un test de personalidad. La compañía llegó a informar presencia en más de sesenta países y varios cientos de ciudades, con decenas de miles de personas anotadas cada mes.

Su fundador, Maxime Barbier, explicó en distintas entrevistas que la idea surgió de una experiencia personal: se propuso tomar café con 100 desconocidos en pocos meses y descubrió que la gran mayoría atravesaba la misma sensación de aislamiento que él. Ese hallazgo derivó en una empresa que hoy opera en ciudades como Madrid, Barcelona, Londres o Berlín, entre muchas otras.
El fenómeno tomó impulso, sobre todo, después de la pandemia de Covid-19, que dejó expuestos los efectos del aislamiento prolongado.

Una encuesta de la consultora Gallup detectó que los trabajadores completamente remotos son quienes reportan mayores niveles de soledad, con un 25%, frente al 16% de quienes trabajan de forma presencial y al 21% de los que combinan ambas modalidades.
Un informe de Meta y Gallup de 2023, por su parte, ubicó a los adultos jóvenes como el grupo con las tasas más altas de soledad en el mundo.
Un fenómeno que también llegó a la agenda de gobiernos
La búsqueda de vínculos presenciales entre extraños tiene, además, antecedentes de larga data en Europa.
En Copenhague, Dinamarca, Ronni Abergel creó en el año 2000 la Human Library, un proyecto que invita a conversar cara a cara con una persona real (un inmigrante, un refugiado, alguien con una discapacidad o una historia de vida poco convencional) con el objetivo de derribar prejuicios a través del diálogo directo. El modelo se extendió desde entonces a más de 70 países.

En Reino Unido, el Gobierno creó en 2018 un ministerio dedicado específicamente a la soledad, el primero de su tipo en el mundo.
Ese interés no quedó solo en el plano local. En noviembre de 2023, la Organización Mundial de la Salud puso en marcha una Comisión sobre Conexión Social para abordar la soledad como una amenaza para la salud pública, copresidida por el cirujano general de Estados Unidos, Vivek Murthy, y la enviada para la Juventud de la Unión Africana, Chido Mpemba.
Según datos difundidos por el organismo, la falta de vínculos sociales sólidos se asocia con un aumento de hasta el 50% en el riesgo de demencia y del 30% en accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardiovasculares.
La inscripción para la edición del 26 de septiembre se realiza a través de la cuenta de Instagram @cafecondesconocidos, donde también se difunden los próximos encuentros. El cupo de la actividad no fue precisado públicamente hasta el momento.


