El Apostadero Naval de Buenos Aires volvió a vestirse de gala este sábado 19 de septiembre para recibir a la Fragata ARA “Libertad”. Con su amarra en puerto nacional, el buque insignia de la Armada Argentina concluyó formalmente su 54º Viaje de Instrucción, completando una travesía de cinco meses y ocho días a lo largo de la costa este del continente americano. El regreso marcó el punto final de una exigente etapa de formación en alta mar para los futuros oficiales del país.
La travesía había comenzado el pasado 11 de abril, cuando la embarcación soltó amarras con una tripulación de más de 250 personas. Entre los navegantes se encontraban oficiales, suboficiales, cabos e invitados de otras fuerzas armadas e instituciones civiles. Como hito destacado, 30 civiles tuvieron la oportunidad de sumarse a la comitiva de despedida gracias a una iniciativa realizada a través de las redes sociales oficiales de la institución naval.
Durante su trayectoria, la cuenta @TiempoSailing (Navegaciones de bautismo Paseos/ Práctica de maniobras a vela/Traslado de embarcaciones/Cruceros) compartió un clip de La Fragata Libertad navegando por las cosas Ensenadenses.
“18/09/2026 Viaje 54° de Instrucción, de regreso a Bs As, navegando aguas del Río de la Plata”, escribieron desde la cuenta oficial de instagram a los seguidores, donde compartieron la leyenda “Hoy fuimos a ver a la más linda”, con un emoji de persona enamorada.

Formación en alta mar y evaluación académica
Bajo el liderazgo del capitán de navío Jorge Gabriel Cáceres, acompañado por el capitán de fragata Juan Cruz Granja como segundo al mando, la nave funcionó como una auténtica escuela itinerante. La misión principal del viaje fue evaluar de manera continua a 45 guardiamarinas en comisión, cuyo desempeño a lo largo de las millas navegadas determinará su ansiada graduación dentro de las filas de la Armada.
Los estudiantes a bordo representaron a tres promociones de la Escuela Naval Militar: la 155º del Escalafón Comando Naval, orientada a la navegación y maniobra; la 90º de Infantería de Marina, enfocada en la táctica y el armamento; y la 111º del Cuerpo Profesional Escalafón Intendencia, dedicada a la administración, logística y contabilidad. Para optimizar el aprendizaje, el grupo se dividió en dos facciones que alternaron roles operativos y académicos a lo largo de todo el trayecto.
Rutinas rigurosas y vida a bordo
Mientras una mitad de los guardiamarinas asistía a clases teóricas de materias como Introducción al Planeamiento Naval, Comunicaciones Navales y Ética Pública y Transparencia Institucional, la otra mitad asumía la responsabilidad de cubrir las distintas guardia y cargos del barco. Esta rotación garantizó que todos los guardiamarinas experimentaran la rigurosidad práctica que exige el mando de un buque de la Armada.
La convivencia en la Fragata Libertad exige una disciplina estricta y un trabajo en equipo sin excepciones. Independientemente de los rangos, la tripulación compartió responsabilidades cotidianas esenciales para el funcionamiento del navío. Un mismo marino podía estar asignado a la preparación de alimentos en la cocina y, horas más tarde, encontrarse en cubierta maniobrando el velamen o cumpliendo roles en los cañones. A ello se sumó el mantenimiento de la higiene personal y de los alojamientos como norma diaria indiscutible.
De los puertos norteamericanos al Sail 250
El itinerario internacional comenzó en mayo con una primera parada en Fortaleza, Brasil. Posteriormente, la “Embajadora de los Mares” inició un extenso recorrido por la costa este de los Estados Unidos que incluyó amarraderos en Nueva Orleans, Norfolk, Baltimore, Nueva York y Boston. Estas escalas permitieron estrechar lazos socioculturales y diplomáticos en cada una de las ciudades visitadas.
Uno de los momentos más trascendentales del viaje tuvo lugar durante su estadía en Nueva York. Allí, la ARA “Libertad” participó activamente en el “Sail 250”, la prestigiosa regata internacional organizada para conmemorar los 250 años de la independencia de los Estados Unidos. Frente a miles de espectadores y junto a veleros de diversos países, la embarcación argentina exhibió con orgullo sus destrezas y tradición marinera.
Cooperación regional y el tramo final
Posteriormente, la fragata continuó su rumbo caribeño haciendo escala en Kingston (Jamaica) y San Juan (Puerto Rico), para luego encarar el trayecto hacia América del Sur. Entre el 6 y el 10 de septiembre, la nave recaló en Río de Janeiro, donde los guardiamarinas realizaron prácticas profesionales e intercambios culturales con la Escuela Naval de la Marina del Brasil.
En el puerto carioca se concretó además una relevante reunión de trabajo con la comitiva de asesores del Coordinador del Área Marítima del Atlántico Sur (CAMAS). El encuentro protocolar, encabezado por el capitán Cáceres y el contraalmirante Gonzalo Horacio Nieto, reunió a autoridades navales de Argentina, Brasil y Paraguay con el objetivo de fortalecer la cooperación y el diálogo estratégico regional. Tras una breve escala técnica en Rada La Plata, la Fragata Libertad cerró su periplo con el esperado reencuentro con sus familias en Buenos Aires.


