El penal errado por Janson ante Banfield fue el tercero que Gimnasia no pudo convertir en lo que va del torneo. Antes habían fallado Chelo Torres ante Racing e Ignacio Fernández frente a Tigre, mientras que Agustín Auzmendi sí había convertido ante el Matador. Por eso, una vez más, la discusión entre los hinchas pasó por saber quién debe asumir la responsabilidad desde los doce pasos. Es que esa misma discusión que había entre los hinchas apenas terminado el partido se dio dentro del campo, cuando los jugadores intercambiaron opiniones acerca de quién debía ejecutar la pena máxima.
Después del partido, Ariel Pereyra fue claro al explicar cómo se define el ejecutante y descartó que exista un jugador designado por encima del resto. “Los penales los eligen entre ellos. El que está para patear, patea. Nadie es el indicado para patear por sobre otro compañero”, explicó el entrenador de Gimnasia.
Y justamente Auzmendi, que llegaba con el antecedente inmediato de haber convertido desde los doce pasos ante Tigre, contó cómo fue la decisión en esta oportunidad. “La verdad es que lo conversamos y Lucas se mostró con confianza. Si bien es cierto que yo había convertido él se tuvo fe y bueno… son cosas que pasan”, señaló el delantero.
El problema, además, no es nuevo ni quedó solamente en un penal dentro de un partido. La falta de eficacia desde los doce pasos ya le había costado caro a Gimnasia en la Copa Argentina, cuando quedó eliminado ante Riestra en la definición por penales. Aquella noche convirtieron Ignacio Fernández y Janson, pero Auzmendi y Colazo no pudieron marcar.
Por eso, el nuevo fallo ante Banfield vuelve a poner el tema sobre la mesa. En el torneo ya son tres penales desperdiciados, a los que se suma aquella definición de Copa Argentina. Pereyra sostiene que la elección queda en manos de los jugadores y, mientras tanto, en Gimnasia la discusión sobre quién debe hacerse cargo de la pelota desde los doce pasos volvió a abrirse: ¿está bien que no haya un pateador designado de antemano?


