La relación entre el gobierno nacional y el sector agropecuario sigue atravesada por tensiones. Desde el campo ven con recelo los regímenes de fomento a las inversiones que los excluye mientras padecen aumentos en su estructura de costos y una infraestructura deficiente. Hoy, la administración libertaria le hizo dos guiños que podrían mejorarle la ecuación.
Por un lado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación reglamentó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). La iniciativa está en vigencia desde abril, pero no había llegado al campo porque las autoridades no habían definido qué bienes calificaban como inversión productiva no sujeta a montos mínimos.
Según la norma, publicada en el Boletín Oficial de hoy, esto alcanza a equipos de riego, mallas antigranizo y bienes semovientes (que son animales destinados a reproducción). Ahora, los productores que adquieran alguno de estos bienes podrán incluirlo en el RIMI para acceder a una amortización acelerada del Impuesto a las Ganancias y a una devolución anticipada del crédito fiscal correspondiente al IVA, entre otros beneficios.

Una segunda resolución publicada este lunes, esta vez de Agricultura conjuntamente con el Instituto Nacional de Semillas (INASE) estableció un nuevo protocolo “para el control de la identidad varietal en grano”. El jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, explicó que la intención es proteger la propiedad intelectual de las semillas. “Cada productor argentino va a tener la libertad de elegir este mecanismo y recuperar 30 años de atraso”, tuiteó.
Nuevo protocolo para variedades de semillas
Según se informó oficialmente, el nuevo esquema pretende “garantizar el correcto uso de las variedades protegidas, la transparencia en el mercado de semillas, proteger los derechos de los obtentores y sobre todo constituye un incentivo clave para fomentar la inversión en el desarrollo de nuevas variedades y el incremento de la productividad”. Habrá que ver cómo se implementa y cómo lo recibe el sector, pero desde el gobierno nacional aseguran que podría aumentar las exportaciones agropecuarias en unos 4 mil millones de dólares por año.
En palabras de Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, ese potencial se debe a que un mayor control de la propiedad intelectual de las semillas va a permitir que cultivos con tecnología ya disponibles en el mundo se comercialicen en Argentina.
La clave, según el funcionario libertario, es que este nuevo protocolo aplica para las semillas que se registren en el INASE a partir de ahora. También es voluntario lo que implica que los productores que quieran comprar semillas sin derechos de propiedad intelectual (conocidas como bolsa blanca) podrá seguir haciéndolo.

Más allá del potencial impacto, lo concreto es que desde hoy el muestreo de semillas alcanzará a la totalidad de las entregas efectuadas por los agricultores de las especies que cuenten con un método de identificación varietal aprobado por el INASE. El nuevo modelo plantea que en el primer punto de entrega del grano (un acopio, por ejemplo) se tomarán muestras que podrán ser utilizadas no solo para realizar análisis de condiciones típicas de calidad o humedad sino también para identificar la variedad utilizada.
Las muestras solo podrán ser analizadas por las Cámaras Arbitrales o entidades privadas que hayan suscrito convenios o estén habilitadas por el INASE para identificar la variedad vegetal. Por último, cabe destacar que este protocolo se aplicará a los nuevos cultivares que resulten inscriptos en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares y en el Registro Nacional de Cultivares a partir de la publicación de la Resolución.
Por fuera de la narrativa oficial, desde el campo no tardaron en expresar su visión. Uno de los primeros en opinar fue Pablo Ginestet, dirigente de CARBAP y de la Asociación Rural de Henderson. “Sacan una resolucion que obliga a terceros que nada tienen que ver el negocio de la semilla, a tomar las muestras y entregarlas. Muy liberal todo“, ironizó el productor agropecuario.
En la misma línea, Ginestet desmintió a Adorni aclarando que “si algo no va a hacer esto es promover las exportaciones”. “Lo único que va a generar es conflictividad y no soluciona los problemas de fondo”, consideró.

