Lo que para una banda de delincuentes parecía un robo más terminó convirtiéndose en una prueba clave para la investigación. Después de apoderarse de un Toyota Corolla a punta de pistola en Isidro Casanova, los asaltantes continuaron la fuga sin advertir que el vehículo tenía cámaras que registraban cada movimiento y cada palabra dentro del habitáculo. Las grabaciones no solo reconstruyeron el escape, sino que también captaron el instante en que uno de ellos propuso cometer otro robo porque el auto acababa de quedar inutilizado.
El asalto ocurrió el viernes alrededor de las 21, cuando la víctima llegaba a su vivienda ubicada en esa localidad del partido de La Matanza. Apenas estacionó frente a la casa, un Toyota Etios rojo frenó delante del vehículo y de su interior descendieron cuatro hombres armados.
El conductor fue obligado a bajar bajo amenazas y, aunque no opuso resistencia, recibió un golpe en el rostro antes de que los delincuentes escaparan con el Corolla. La secuencia también fue registrada por una cámara de seguridad de la cuadra, que mostró al hombre caminando con la boca ensangrentada mientras los ladrones huían. En medio del robo, uno de ellos incluso realizó un disparo intimidatorio antes de alejarse.
Ya dentro del vehículo, los delincuentes comenzaron a hablar con total naturalidad, convencidos de que nadie los escuchaba. En la grabación se los oye advertirse sobre una pistola que había quedado apoyada dentro del auto y coordinar la huida mientras intentaban revisar las pertenencias de la víctima.
Sin embargo, el plan empezó a desmoronarse pocos minutos después. El propietario del Corolla activó el sistema cortacorriente instalado en el vehículo y el motor comenzó a fallar hasta detenerse por completo.
Desconcertados, los asaltantes intentaron entender qué estaba pasando. Uno de ellos tomó su teléfono y se comunicó con el resto de la banda para pedir instrucciones. Del otro lado le respondieron que llevara el auto hasta donde pudiera, pero el vehículo ya no volvió a arrancar.
Fue entonces cuando quedó registrada la conversación más comprometedora de toda la fuga. Frustrado porque el Corolla había quedado inmovilizado, uno de los delincuentes lanzó una propuesta a sus cómplices: si encontraban otro vehículo en el camino, lo interceptarían para volver a robar, ya que todavía tenían el arma de fuego en su poder.
Antes de abandonar el lugar, revisaron nuevamente el interior del auto y hasta abrieron el baúl en busca de objetos de valor. Después regresaron al Toyota Etios en el que habían llegado para continuar la fuga.
La huida tampoco terminó como esperaban. De acuerdo con la investigación, el Etios también tenía pedido de secuestro porque había sido robado previamente en Morón. Tras un alerta policial, efectivos de la Policía Bonaerense iniciaron una persecución que concluyó cuando el vehículo cayó a un zanjón en Rafael Castillo.
Los ocupantes escaparon corriendo, pero el conductor fue alcanzado y detenido por los policías. Según los investigadores, se trata del hombre que había manejado el Corolla durante la fuga y que en las imágenes aparece con una campera con el logo de Ferrari. En tanto, el cómplice que vestía una campera de River logró escapar y continúa siendo intensamente buscado.
La causa quedó a cargo de la UFIJ N° 13 de La Matanza, que ahora analiza las imágenes registradas por las cámaras del vehículo como una de las principales pruebas para avanzar sobre el resto de los integrantes de la banda.

