Fue ovacionado. Atajó un penal. Se llevó el reconocimiento de sus compañeros. Recibió mimos por todos lados. Pero Fernando Muslera, lo sabe sigue peleando contra ese durísimo Mundial que vivió con Uruguay, que lo golpeó como nunca en su carrer.a Por eso, cada vez que puede, habla a corazón abierto. Y después del partido con Defensa, a pesar de todos esos sucesos positivos que vivió, el arquero reveló que una jugada puntual en el triunfo del Pincha pudo haberlo golpeado de una mnaera muy profunda, ya que todavía carga con las secuelas emocionales de la Copa del Mundo.
El experimentado arquero recordó una acción en la que cometió un error que estuvo a punto de costarle un gol a Estudiantes en el segundo tiempo, pero que encontró una salvada providencial de Benedetti a una pelota que se le escurrió entre sus manos. Una falla propia de la falta de confianza que Muslera todavía evidencia en ese proceso de sanación deportiva que él mismo reconoce. Sin embargo, lejos de esconderse, el uruguayo contó que apenas terminó el encuentro fue a agradecerle al lateral por una intervención que, según reconoció, valió mucho más que una simple cobertura defensiva.
“Hoy tuve una situación… se lo dije al Vasco Benedetti cuando terminó el partido: ‘Vasco, si vos no me salvabas en esa, yo entro en un pozo y capaz que ni salgo. Porque es la realidad, yo estoy todavía en un proceso de sanación de lo que viví en el Mundial…’“, confesó el arquero con honestidad brutal, dejando al descubierto el peso psicológico que todavía arrastra después de la Copa del Mundo.
La declaración expone la dimensión mental con la que convive Muslera en este tramo de su carrera. Porque si bien ese error no iba a tener impacto en el resultado final (el Pincha ya ganaba 3 a 0), sí iba a tener efecto en su cabeza y en su confianza para lo que viene. Lo concreto es que a pesar de su extensa trayectoria y de haber disputado cinco Mundiales con Uruguay, el arquero admitió que aún trabaja para dejar atrás ese golpe, por lo que una equivocación en un momento clave podría haber reabierto heridas que todavía no terminaron de cicatrizar.

Con esa sinceridad, Muslera no solo puso en valor la salvada de Benedetti, sino que también mostró el costado menos visible del fútbol: el de los futbolistas que, más allá de la experiencia y los títulos, también atraviesan procesos emocionales. Y en Estudiantes, ese respaldo de sus compañeros puede ser tan importante como cualquier atajada.

