A dos semanas de aquel subcampeonato con sabor a épica, los distintos integrantes de la Scaloneta fueron recibidos con actos y ovaciones en las ciudades que los vieron nacer y soñar con vestir la albiceleste. Valentín “el Colo” Barco cambió las luces de los estadios norteamericanos por el abrazo caluroso de su tierra natal, 25 de Mayo lo recibió este fin de semana con una fiesta multitudinaria que paralizó por completo a la ciudad.
El recorrido arrancó arriba del autobomba de los Bomberos Voluntarios, escoltado por una caravana interminable de autos, motos y banderas albicelestes. A paso hombre, entre bocinazos y cánticos que recordaban cada paso de la Scaloneta, el lateral zurdo de 22 años firmó autógrafos, se sacó fotos e intentó devolver, con la sonrisa intacta, semejante muestra de afecto antes de armar las valijas para regresar a Inglaterra y sumarse a la pretemporada del Chelsea.
La parada central tuvo lugar en el Palacio Municipal. Allí, las autoridades locales le entregaron el reconocimiento oficial como Personalidad Destacada del partido. “Reafirmamos el compromiso de la gestión de respaldar y poner en valor a las figuras que representan los valores del esfuerzo y el arraigo veinticinqueño”, expresaron desde el municipio en sus canales oficiales, inmortalizando el momento con las postales del futbolista en el recinto.
La emoción y el mensaje a los jóvenes
“No me esperaba semejante recibimiento, ver a la gente en las calles, a los chicos con la camiseta, es algo que no me voy a olvidar nunca”, confesó un emocionado Barco al tomar el micrófono frente a la multitud reunida en la plaza principal. “Vestir la camiseta de la Selección en un Mundial era el sueño de mi vida desde que pateaba la pelota acá en el barrio. Aunque jugué poquitito, lo disfruté como un nene. Esta medalla y este cariño también son de 25 de Mayo”, sostuvo el ex- boca.
En la conferencia de prensa, tras contar la historia del sacrificio que significó viajar todas las semanas ida y vuelta desde la localidad a Capital Federal, para convertirse en jugador profesional y cumplir su sueño de jugar en Boca, le preguntaron que mensaje le dejaría a tantos niños que se acercaron a recibir a Barco. “Más que nada a ellos -los chicos-, que luchen, que se esfuercen por los sueños que tienen. Aunque parezcan imposibles, están ahí, mucho más cerca de lo que parece”, expresó el Colo al ser consultado sobre el mensaje para los jóvenes de su ciudad.
De meterse “por la ventana” a proyectarse hacia 2030
El camino del bonaerense hacia la gran cita de 2026 tuvo tintes dramáticos. Tras marcar dos goles decisivos en los últimos cuatro amistosos previos, su nivel forzó a Lionel Scaloni a meterlo casi “por la ventana” en la nómina definitiva de 26 jugadores. Si bien la competencia interna solo le otorgó un puñado de minutos en la tercera fecha de la fase de grupos, el ex-Boca vivió la experiencia desde la fibra más íntima del grupo.
Entre las paredes de la concentración, Barco acumuló vivencias para toda la vida, desde los festejos desatados en el vestuario tras el 2-1 a Inglaterra, hasta el cruce caliente y la comentada cachetada de Jude Bellingham que se volvió viral en redes sociales. Anécdotas y temple que perfilan al veinticinqueño no solo como un recambio de lujo, sino como uno de los pilares futbolísticos para el ciclo que conducirá a la Copa del Mundo de 2030.
Nadie le quita lo bailado. Con la ovación de su pueblo resonando en los oídos y el título honorífico bajo el brazo, el Colo emprende el vuelo hacia Londres. En su valija no solo viaja la medalla mundialista, sino el impulso de una ciudad entera que lo vio nacer y que hoy lo despide como a uno de sus más grandes orgullos.

