El orden institucional que la UCR bonaerense había conseguido con la renovación de sus autoridades no apagó las disputas de poder entre los distintos sectores internos. El acuerdo, sellado meses atrás, permitió dejar atrás la judicialización y hacer funcionar los órganos partidarios pero volvió a mostrar síntomas de fragilidad: el más reciente es la disputa por el control de la Convención Provincial que se sumó a la pelea por el manejo del Foro de Intendentes.
La elección de autoridades, a comienzos del 2026 mostró un nuevo mapa de poder con ganadores y perdedores. El abadismo quedó al frente del Comité Provincia, con Emiliano Balbín como presidente, mientras que Evolución y Futuro Radical consiguieron la conducción de la Convención, designando a Pablo Nicoletti.
Los dos sectores habían acordado una “alianza táctica” que relegó a un tercer espacio, referenciado en el exintendente de Trenque Lauquen, Miguel Fernández, a quien le cuestionaban las decisiones políticas y las alianzas que tomó al frente del partido, que según estos sectores, habrían contribuido al flojo desempeño electoral de la UCR en 2025.
Ese tercer espacio, integrado también por la diputada provincial Alejandra Lorden y un grupo de intendentes, aceptó integrar el Comité en minoría pero se retiró de la elección de autoridades de la Convención y se nucleó en la agrupación Construir, con el diputado nacional Pablo Juliano como otra de sus referencias.
Pero el acuerdo circunstancial entre Evolución y los abadistas no resolvió las diferencias sobre el rumbo político del radicalismo ni sobre el funcionamiento de sus órganos de conducción. Así lo dejó en evidencia el encuentro previsto para el próximo 7 de noviembre en Baradero, en el marco de la Convención Provincial. La iniciativa, impulsada por el sector de Evolución —que tiene como referencia nacional al senador Martín Lousteau—, fue cuestionada con dureza por dirigentes cercanos al senador Maximiliano Abad, que desconocieron su carácter institucional.

Detrás de esa discusión reapareció una diferencia política de fondo que había permanecido latente: qué lugar pretende ocupar la UCR en la provincia de Buenos Aires y hasta dónde está dispuesta a resignar protagonismo en función de sus alianzas electorales.
Baradero, entre las impugnaciones y la defensa de la mayoría
La convocatoria del 7 de noviembre propone una jornada de debate político y económico, con presentación de comisiones de trabajo, paneles temáticos, un espacio para el Foro de Intendentes y un cierre institucional. Desde Evolución sostienen que el objetivo es poner en funcionamiento la Convención y construir un programa propio del radicalismo bonaerense.
Sin embargo, integrantes de la Mesa Ejecutiva de la Convención de Adelante salieron a desconocer el carácter oficial de la actividad. En un comunicado firmado, entre otros, por la vicepresidenta del cuerpo, Cristina Coria, cuestionaron la conducción de Nicoletti y denunciaron una sucesión de convocatorias inconsultas, decisiones unilaterales y proyectos que, según plantearon, buscan imponerse sin garantizar el debate interno.
Los dirigentes sostuvieron que la Presidencia no tiene facultades ilimitadas y que las decisiones deben respetar las atribuciones de la Mesa Ejecutiva y del Plenario. También objetaron la organización de las comisiones de trabajo, al considerar que todavía no fueron consensuados sus objetivos, integración y modalidades de funcionamiento.

Uno de los principales cuestionamientos apunta al procedimiento utilizado para avanzar con el encuentro. Según el comunicado, en una reunión anterior se había acordado realizar la actividad del 7 de noviembre, pero con el compromiso de consensuar previamente el programa y la organización. Ese entendimiento, denunciaron, fue incumplido cuando se presentó un proyecto de resolución de más de diez páginas al inicio de una reunión de la Mesa Ejecutiva y sin tiempo suficiente para analizarlo.
Por ese motivo, los firmantes impugnaron las actuaciones y desconocieron que la convocatoria pueda presentarse como una actividad oficial de la Convención. Aclararon, no obstante, que no cuestionan el derecho de ningún sector a organizar actividades políticas, sino que rechazan que una iniciativa sectorial sea presentada como una decisión del conjunto.
Desde Evolución rechazaron los cuestionamientos y defendieron la institucionalidad de la convocatoria. Según explicaron, la resolución para avanzar con el encuentro fue aprobada por mayoría en la Mesa Ejecutiva, con seis votos afirmativos contra tres. También remarcaron que la convocatoria está abierta a los distintos sectores del radicalismo, incluido Construir, y anticiparon que esperan reunir al menos a 144 de los 285 convencionales.
“Un joven de 30 años nunca vio un candidato radical en la provincia”
La discusión por el funcionamiento de la Convención es apenas una parte de una crítica más amplia que Evolución dirige hacia la estrategia política que viene siguiendo el radicalismo bonaerense. En ese espacio advierten que hay una generación de radicales que nunca vio al partido disputar en serio la gobernación con un candidato propio.
“Un joven de 30 años nunca vio un candidato de la UCR en la provincia”, fue una de las frases que utilizaron para graficar el problema ante la consulta de Infocielo. La crítica apunta a un sistema de alianzas en el que el radicalismo terminó acompañando las aspiraciones electorales del PRO, con escaso margen para imponer una candidatura o una agenda propia.
Desde Evolución buscan instalar la necesidad de construir un programa propio y recuperar una identidad partidaria que, consideran, quedó relegada en los últimos años. La discusión también incluye una crítica a las estrategias electorales que, a su entender, terminaron subordinando al radicalismo a otros espacios políticos.

En esa dirección, sus integrantes plantean que el partido necesita discutir qué propone frente a las políticas nacionales de Javier Milei y la gestión del kirchnerismo bonaerense, y elaborar una alternativa política y económica frente a ambos modelos. La prioridad, sostienen, debería ser construir un programa antes que especular con los movimientos del resto del arco opositor.
Desde ese posicionamiento cuestionan a los sectores que piensan las alianzas en función de “a dónde calienta el sol” o de qué espacio ofrece mejores perspectivas de poder. La lectura que hacen es que una parte del radicalismo prioriza la negociación electoral y los lugares en las listas por encima de la elaboración de una propuesta para la sociedad.
Las diferencias también se expresan en la relación con otros espacios. En Evolución observan al abadismo más cercano al PRO y La Libertad Avanza, mientras buscan mostrar una posición propia frente al Gobierno nacional y al peronismo provincial. En sentido contrario, sectores abadistas ven en los movimientos de Evolución una suerte de guiño para discutir una propuesta política junto a sectores peronistas que responden al gobernador bonaerense Axel Kicillof.
La tensión llegó incluso a las redes sociales. Pablo Nicoletti respondió con dureza a las críticas de Carlos Bonino, dirigente radical de Esteban Echeverría cercano a Abad, y defendió la legitimidad de las decisiones tomadas por mayoría. Además, le reprochó al abadismo haber militado por fuera del partido junto a Nuevos Aires durante el año pasado y haber cuestionado otros ámbitos de discusión partidaria cuando no logró conducirlos.
“El año pasado militaron por fuera del partido con Nuevos Aires; este año fueron a romper el Foro de Intendentes porque no lo conducen y ahora quieren romper la Convención por lo mismo. No va a pasar esta vez”, recriminó Nicoletti.
El cruce vuelve a poner sobre la mesa una interna que excede el reparto de cargos y las diferencias sobre el funcionamiento de los órganos partidarios. Mientras el abadismo cuestiona los mecanismos utilizados para convocar a la Convención, Evolución intenta convertir el encuentro de Baradero en una señal de reconstrucción política.
La incógnita es si el radicalismo bonaerense podrá transformar esa discusión en una estrategia común o si volverá a llegar dividido a la próxima disputa electoral, en la que no solo pondrá en juego 27 municipios y varias bancas en la Legislatura sino el futuro político del centenario partido.


