El radicalismo bonaerense alcanzó este viernes un acuerdo de unidad para renovar sus autoridades partidarias, evitó una nueva interna electoral y logró cerrar una lista de consenso horas antes del vencimiento del plazo de presentación. De esta forma, el exdiputado provincial Emiliano Balbín será el nuevo presidente del Comité Provincia.
El entendimiento se selló tras arduas negociaciones contrarreloj entre el abadismo, Evolución y el sector referenciado en Miguel Fernández y algunos intendentes.
La definición puso fin a semanas de tensión dentro de la UCR provincial, atravesadas por disputas por el cronograma electoral, diferencias en torno a la conducción partidaria y fuertes movimientos políticos entre los distintos sectores internos. Hasta último momento, incluso, persistía la posibilidad de una confrontación electoral que amenazaba con profundizar las fracturas del partido.
Finalmente, prevaleció un esquema de unidad sostenido en la buena sintonía pragmática entre el senador nacional Maximiliano Abad y Evolución, el sector alineado con Martín Lousteau, que volvieron a articular una alianza táctica para ordenar la estructura partidaria y repartirse los principales lugares de conducción.
El acuerdo representa además un dato político relevante para la interna radical: el abadismo recuperará el control formal del Comité Provincia luego del distanciamiento que se había producido con el armado encabezado por Miguel Fernández, que se profundizó con las diferencias en torno a las alianzas electorales de los comicios legislativos del 2025.
La resolución también buscó evitar otro proceso interno desgastante para la UCR bonaerense, golpeada en los últimos años por disputas permanentes, judicialización de conflictos y fuertes tensiones entre sus principales referentes.
El reparto de poder en la conducción
La presidencia del Comité Provincia quedará en manos de Emiliano Balbín, nieto del exdirigente boinablanca Ricardo Balbín y dirigente alineado con Maximiliano Abad. De esta manera, el abadismo vuelve a quedarse con el principal órgano de conducción partidaria en territorio bonaerense.

En tanto, Evolución logró asegurarse lugares estratégicos dentro del esquema de conducción. Josefina Mendoza ocupará una de las vicepresidencias y el diputado provincial Marías Civale será el nuevo secretario general del partido, consolidando así el peso del espacio referenciado en Lousteau dentro de la estructura radical provincial.
El sector de Miguel Fernández también optó por mantenerse dentro del acuerdo de unidad. Como parte de la negociación, el “fernandismo” se aseguró la vicepresidencia primera del Comité Provincia aunque aún no trascendió quien ocupará el cargo.
La amenaza de ruptura y el rol de Juliano
Hasta entrada la última jornada de negociaciones, el escenario de ruptura estuvo latente. Desde el espacio de Fernández dejaron trascender en reiteradas oportunidades la posibilidad de competir con una lista propia y posicionaron al diputado nacional Pablo Juliano como eventual candidato para encabezar esa construcción.
La posibilidad de una nueva interna generaba preocupación dentro del radicalismo bonaerense, especialmente por el desgaste político y económico que implicaba reeditar una disputa partidaria en un contexto complejo para la oposición provincial y nacional.
Finalmente, las conversaciones avanzaron y permitieron alcanzar un entendimiento que integró a los distintos sectores y evitó una confrontación abierta.
Evolución ganó peso en la Convención
El acuerdo interno también incluyó el reparto de lugares en la Convención partidaria, otro de los espacios estratégicos en disputa dentro de la UCR. Allí, Evolución logró posicionar a Pablo Domenichini al frente de la lista de convencionales nacionales. También manejará la convención provincial sería para Pablo Nicoletti.
Según trascendió, el resto de los lugares será distribuido en partes iguales entre los sectores que participaron del acuerdo, en un esquema pensado para contener a todas las tribus internas y sostener la unidad alcanzada en el cierre.
Con este entendimiento, el radicalismo bonaerense logró evitar una nueva disputa interna y mostrar una señal de ordenamiento político después de varios meses de tensión. Aunque las diferencias de fondo entre los distintos sectores persisten, la conducción partidaria consiguió, al menos por ahora, encauzar una convivencia que hasta hace pocos días parecía difícil de alcanzar.

