El Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires (CAUBA), a través del Instituto de Preservación del Patrimonio Arquitectónico, Urbano y Rural (IPPAUR), llevó a cabo su primer Congreso Provincial en la ciudad de La Plata. Bajo el lema “Intervenciones en el Patrimonio: diálogo entre la preexistencia y el proyecto contemporáneo”, especialistas, profesionales e instituciones de los diez distritos bonaerenses se congregaron para abordar la preservación y actualización de las estructuras históricas.
Durante las jornadas del 29 y 30 de octubre, los debates se centraron en la necesidad de ampliar la perspectiva sobre los bienes culturales y reafirmar la responsabilidad colectiva que demanda su tutela. Las actividades combinaron ponencias técnicas, análisis de casos de estudio locales y una revisión profunda de las normativas de gestión urbana que rigen en el territorio provincial.

Una mirada integral sobre los espacios cotidianos
En el marco de la apertura, las autoridades de la institución destacaron que el patrimonio trasciende la categoría de los grandes monumentos nacionales. El presidente del CAUBA, Alejandro Latorre, señaló: “El patrimonio no se limita a los monumentos ni es una cuestión exclusiva de especialistas. También está presente en los espacios cotidianos, en los lugares que construyen la memoria local y forman parte de la identidad de nuestras comunidades”.
En esa misma línea, el dirigente remarcó el compromiso conjunto que exige la adaptación de la arquitectura histórica a las exigencias actuales. “Su preservación es una responsabilidad colectiva que involucra a arquitectas, arquitectos y a quienes encargan los proyectos, a las instituciones y al Estado. Necesitamos una mirada integral que permita reconocer esos valores, cuidar lo que heredamos y pensar intervenciones capaces de dar respuesta a las necesidades del presente”, agregó Latorre.

Casos de estudio y experiencias de intervención
El programa académico permitió exponer proyectos concretos desarrollados en diversos municipios bonaerenses, demostrando que la conservación y la transformación funcional no son acciones contrapuestas. Entre las disertaciones destacadas figuraron la de María de las Nieves Arias Incolla y la de Norberto Feal, presidente del CICOP Argentina. Asimismo, se expusieron trabajos de restauración emblemáticos como el del Liceo Víctor Mercante en La Plata, presentado por Eduardo Gentile, la recuperación de la Escuela N.º 4 de Bragado por Sergio Patino, y la intervención en el Teatro de la Sociedad Española de Pigüé a cargo de Yamila Sevenants Sánchez.
Otras ponencias abordaron intervenciones a escala urbana y de equipamiento público. José Zingoni analizó el patrimonio construido en Bahía Blanca; Oscar Chade detalló la recuperación de predios ferroviarios; y los equipos de Massimo De Stefano y Norberto Dorantes expusieron la remodelación del Paseo del Banco en Tandil. Estas presentaciones dieron cuenta de las múltiples metodologías aplicadas para devolver el uso social a edificios históricos sin perder su valor testimonial.

La Casa Curutchet como modelo de gestión
El congreso reservó un espacio destacado para la Casa Curutchet, única obra proyectada por Le Corbusier en América Latina e inscripta en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los participantes realizaron una visita guiada por el inmueble, cuya custodia y administración están a cargo del propio CAUBA, para evaluar de primera mano las tareas de conservación preventiva y adecuación institucional.
Hernán Bisman, curador general de la vivienda, presentó los avances del plan que busca consolidar el espacio como un museo de sitio activo. Desde el Colegio remarcaron que la gestión de este hito arquitectónico representa una responsabilidad operativa directa, orientada a mantener el edificio en óptimas condiciones y afianzar su integración con la comunidad platense y el turismo cultural.

Hacia una agenda provincial permanente
La organización territorial del CAUBA en diez distritos permitió reunir un diagnóstico federal sobre la diversidad de recursos y problemáticas que enfrentan las distintas comunas. A través de su Consejo Superior, la entidad busca sistematizar estas experiencias para construir una agenda de trabajo permanente que vincule la protección del patrimonio con el desarrollo urbano sostenible.
En el cierre del encuentro, la directora de Patrimonio del CAUBA, Roxana González, subrayó la dimensión social de esta tarea disciplinar: “Cuidar el patrimonio implica reconocer los valores que compartimos como sociedad y asumir la responsabilidad de transmitirlos a las próximas generaciones. Para eso, el trabajo de arquitectas y arquitectos debe ir acompañado del compromiso de quienes encargan las intervenciones, las instituciones y el Estado. La preservación tiene que formar parte de una conversación más amplia sobre la identidad, el desarrollo y la vida cotidiana de nuestras comunidades”.






