En el interior de la provincia de Buenos Aires, un pequeño rincón del partido de General Arenales ha sido formalmente reconocido por su inigualable identidad. Se trata de La Angelita, una localidad de unos 300 habitantes que, a partir de este viernes, ostenta el título de Capital Provincial de la Cultura Siria, tras la promulgación de la Ley 15.669 por parte del Gobierno bonaerense, impulsada por el diputado Valentín Miranda (UCR + Cambio Federal), fue sancionada por la Legislatura el 6 de octubre.
Este reconocimiento histórico llega pocas semanas después de que el pueblo celebrara el centenario de su fundación formal. Conocido popularmente como la “Pequeña Siria” o la “Cuna de los Gauchos Musulmanes”, La Angelita se destaca por un fenómeno sociológico único en el país, la convivencia armónica, en igual proporción, de una comunidad árabe musulmana y otra católica.
Un siglo de historia y tradiciones arraigadas
La identidad de La Angelita comenzó a forjarse mucho antes de su fundación oficial el 29 de agosto de 1926. Sus orígenes se remontan a 1911, cuando nació como una estación del ferrocarril en tierras donadas por la hacendada María Unzué de Alvear, quien la bautizó en homenaje a su sobrina Ángela Unzué.

A comienzos del siglo XX, la zona recibió una fuerte oleada de inmigración siria. Muchas familias provenientes de la región de Lattakia, mayoritariamente alauitas, llegaron al país escapando del reclutamiento militar obligatorio del Imperio Otomano y de las dificultades económicas de su tierra natal. Se asentaron alrededor de la estación ferroviaria, trabajando inicialmente en el tendido de vías, como vendedores ambulantes y, posteriormente, como peones rurales, arrendatarios y comerciantes de ramos generales.
En su apogeo, en la década del 70, cerca del 70 por ciento de sus habitantes era de origen árabe-islámico. Si bien hoy ese porcentaje supera el 40 por ciento, el pueblo sigue siendo el núcleo de encuentro para las familias de la colectividad. Las raíces árabes están más vivas que nunca: en las calles se habla el idioma, se rezan las cinco oraciones diarias del Corán, se consumen alimentos halal y se celebran las fiestas religiosas tradicionales.
El día a día en la “Pequeña Siria”: Convivencia y turismo
Visitar La Angelita es sumergirse en una atmósfera de fusión cultural. En la plaza principal, un monumento recuerda al sheij Saleh Al Alí, un héroe de la lucha siria contra el dominio francés, y la bandera de Siria flamea junto a la bandera argentina.

La convivencia es el pilar de la comunidad, la mezquita y la capilla de la Anunciación funcionan a pocas cuadras de distancia, y musulmanes y católicos comparten el edificio donde funcionan el jardín, la primaria y la secundaria. También comparten costumbres tan argentinas como el mate, aunque cada vecino prefiere utilizar su propia bombilla. El pueblo cuenta con dos clubes sociales, uno utilizado para fiestas y reuniones familiares, y el otro perteneciente a la comunidad sirio-libanesa, destinado a celebraciones y ceremonias religiosas.
Desde 2017, el pueblo forma parte del programa nacional Pueblos Auténticos, lo que ha impulsado el turismo local. La gastronomía es uno de sus principales atractivos, con platos tradicionales como el kibbe, el falafel, las empanadas de carne especiada, y postres como el baklava, el halva y el maamoul.
Cómo visitarlo: La Angelita se encuentra ubicada sobre la Ruta Provincial 45, en el partido de General Arenales, entre las localidades de Rojas y Ascensión. Se sitúa a unos 260 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, lo que la convierte en un destino ideal para una escapada cultural y gastronómica de fin de semana.


