El domingo 11 de octubre, en plena Marcha por la Democracia en la Avenida Paulista de San Pablo, un joven sin remera, con el rostro cubierto por una prenda roja y un pantalón de jogging gris, se subió al techo de una parada de ómnibus y a la estructura de acceso de la estación Trianon-Masp del metro. Desde ahí levantó banderas del PCdoB, de Palestina y de la campaña de Lula. Los videos circularon en X en cuestión de horas y los usuarios lo bautizaron “gostoso da Paulista”.

Ayer, apenas 2 semanas después, Lula fue reelecto para un cuarto mandato y el apodo seguía dando vueltas en las redes. En una publicación difundida días antes del balotaje, las cuentas de Instagram sostuvieron que el ejército de Lula tiene “muchos descamisados“, que el “muso da virada” de la Paulista (algo así como el modelo de la remontada) hizo escuela y que en todo el país varios hombres muestran los músculos y se arman de banderas para probar que “la revolución será gostosa”, con ese adjetivo brasileño que va de lo sabroso a lo irresistible.

De la Paulista a la Esplanada, con réplica bolsonarista
El martes 13, un hombre musculoso, sin remera y con el rostro cubierto fue filmado en la Esplanada dos Ministérios, frente al Ministerio de Trabajo, durante un acto pro-Lula en Brasilia. Las convocatorias previas ya preguntaban dónde estaban los “gostosos” de la capital. Algunos medios lo apodaron “gostoso da Esplanada”.

El propio Lula había protagonizado antes su versión de la tendencia. En enero, un video difundido por la primera dama, Janja, lo mostró caminando por la playa de la Restinga da Marambaia, en Río de Janeiro, de sunga y gorra, a los 80 años. Desató memes y comparaciones con el “histórico de atleta” que decía tener Jair Bolsonaro.

Los descamisados de Perón y Evita, versión 2026
La palabra tiene su carga más famosa en la Argentina, aunque en Brasil también circuló: Fernando Collor la usó en la campaña de 1989, junto con “pés descalços”, para referirse a los pobres.
Del lado argentino nació como insulto. La prensa opositora y los sectores conservadores llamaron descamisados a los trabajadores que el 17 de octubre de 1945 llegaron a la Plaza de Mayo para reclamar la libertad de Juan Domingo Perón.

Según el relato más difundido, el calor llevó a muchos a sacarse la camisa. Perón tardó en adoptar el término: estudios históricos ubican en el 17 de octubre de 1946, un año después, el momento en que lo asumió como bandera. Evita lo convirtió en emblema.
Ocho décadas más tarde, el descamisado cambió la fábrica por el gimnasio y el calor de la Plaza por la luz del celular. Se saca la remera porque quiere y porque sabe que lo van a mirar.

También cambió quien lo mira. En 1945 eran los diarios opositores y la oligarquía. En 2026 son cuentas de redes sociales que los catalogan como hallazgos, se vuelve a dar vuelta la palabra, como hizo Evita con un insulto de clase, y la usa como piropo con un tono de orgullo: cuerpos jóvenes que no piden permiso, una militancia que se ríe de sí misma, una revolución que se anuncia gostosa.
El escenario tampoco se parece al de 1945. La Marcha por la Democracia en Brasil fue convocada por movimientos sociales, comunidades de fans de Lady Gaga, Beyoncé, Taylor Swift y BTS, hinchadas de Palmeiras y Corinthians, la Parada del Orgullo LGBT+ de San Pablo y organizaciones estudiantiles, según la prensa brasileña.

Un ejército con WhatsApp y un balotaje ajustado
Ayer domingo Lula iba por detrás en las encuestas después de que Flávio Bolsonaro ganara la primera vuelta del 4 de octubre, con 47,03% contra 45,16%. Su discurso en la Paulista estuvo dirigido al público joven, según AFP. El 25 de octubre, el TSE informó que Lula obtuvo 51,79% de los votos válidos (64.256.232) contra 48,21% (59.826.041) de Flávio, una diferencia de 4.430.191 votos. La reelección la garantizó el Nordeste: ganó en los nueve estados de la región, con 75,88% en Piauí y 71,31% en Bahía.

El “ejército” de la publicación tiene además un correlato literal en las redes. “Exército do Lula” es el nombre de un canal de WhatsApp que creó el diputado federal André Janones después de la primera vuelta. Pasó de unos 50.000 a casi dos millones de seguidores en dos días y superó los cuatro millones el 12 de octubre, luego de una disputa en el TSE que lo suspendió y lo reactivó. Janones llama “soldados” a quienes lo siguen.



