Con las proyecciones climáticas para el período 2026-2027 marcando la posible llegada del fenómeno de El Niño y un preocupante incremento en las precipitaciones, la Provincia de Buenos Aires vuelve a mirar de frente a uno de sus fantasmas más recurrentes: el impacto de los excesos hídricos en el interior productivo y las áreas urbanas. Frente a este panorama, el Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires (CIPBA) decidió tomar la iniciativa e impulsar un debate técnico urgente para pasar de la respuesta ante la emergencia a la planificación estratégica.
La entidad, presidida por Jorge Castellano, dio marcha a una agenda de trabajo orientada a discutir la falta de infraestructura, las dificultades en el escurrimiento de las aguas y el paulatino deterioro de la red vial rural. El objetivo es claro: evitar que la falta de obras de mantenimiento y drenaje transforme las lluvias en desastres económicos y sociales.
El punto de partida: Pehuajó y el riesgo hídrico
El primer hito de esta convocatoria tendrá lugar este jueves 29 de octubre a las 14:00 en el Complejo Cultural Centro Zurro de Pehuajó, bajo la jornada técnica “El fenómeno de El Niño y sus impactos: hacia una gestión integral del riesgo hídrico”, organizada por el Distrito III del CIPBA.
Especialistas en climatología, hidráulica, infraestructura y gestión pública se darán cita para abordar las alternativas de intervención frente a eventuales precipitaciones extraordinarias. El programa estará estructurado en tres bloques clave:
Clima y aguas subsuperficiales: análisis de las perspectivas meteorológicas para la región.
Hidráulica superficial: estado actual y desafíos de la cuenca del Río Salado, avances del Plan Maestro y estrategias de adaptación productiva.
Caminos rurales: el rol fundamental de las redes viales en el drenaje general.
En este último punto se pondrá especial énfasis en cambiar el paradigma: entender a los caminos rurales no como estructuras aisladas, sino como parte integral de los sistemas de escurrimiento. La advertencia de los profesionales es contundente: las intervenciones improvisadas o sin criterio técnico corren el riesgo de agravar los anegamientos en lugar de solucionarlos.
Infraestructura pendiente y mantenimiento continuo
Desde el CIPBA insisten en que los desafíos más urgentes pasan por reactivar y avanzar con las obras pendientes, así como garantizar el mantenimiento sistemático de canales, alcantarillas, desagües, puentes y trazas rurales.
“La prevención no puede depender exclusivamente de respuestas de emergencia cuando el agua ya está en las casas o en los lotes; requiere de políticas de gestión hídrica integral que contemplen las particularidades de cada región”, coinciden desde el sector profesional.
Cañuelas: la conectividad y el desarrollo sustentable
La continuidad de esta agenda técnica se trasladará al sur del Conurbano y la antesala de la pampa húmeda. El próximo 19 de noviembre, el Centro Regional Cañuelas de la Universidad de Morón será sede del encuentro “Caminos rurales: clave para la producción y el desarrollo sustentable”.
Organizada en conjunto entre el CIPBA y la Universidad de Morón, la jornada contará con el respaldo institucional de los Ministerios de Infraestructura y de Desarrollo Agrario bonaerenses, la Autoridad del Agua (ADA), distintas universidades nacionales y el municipio local. Además, se confirmó la participación de los ministros provinciales Gabriel Katopodis (Infraestructura) y Javier Rodríguez (Desarrollo Agrario).
En este segundo encuentro, de acceso gratuito, se debatirán experiencias de gestión vial, el impacto del clima en la conectividad de las familias y productores rurales, y la necesidad de uniformar estándares de calidad técnica entre los municipios. Asimismo, se analizarán alternativas de financiamiento, planificación y ejecución de obras con participación del sector privado sobre trazas públicas.

Articular conocimiento e inversión
Con este ciclo de debate, la ingeniería bonaerense busca reubicar el conocimiento técnico en el centro de las políticas públicas. La gestión del agua en territorio bonaerense —donde las crecidas impactan simultáneamente sobre cascos urbanos, cultivos y rutas de transporte— exige previsión, inversión sostenida y trabajo coordinado para que el clima no vuelva a tomar por sorpresa a la producción ni a las comunidades de la provincia.


