Tras meses de idas y vueltas, el directorio de YPF decidió, intempestivamente, construir la planta de licuefacción de gas en Río Negro. Se trata de la inversión más grande de su historia que estaba situada originalmente en Bahía Blanca y que la ciudad bonaerense esperaba con ansias. La frustración es total.
Luego del sorpresivo cambio de locación, el intendente bahiense, Federico Susbielles, encabezó una conferencia de prensa para manifestarse sobre el tema. Antes había hablado el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien calificó a la decisión como “irresponsable“ y cargó las tintas contra Javier Milei. En la misma línea, el mandatario local consideró que “la decisión estuvo atravesada por tiempos políticos“.
La ciudad del sur bonaerense había sido elegida para ubicar la inversión en 2022, ni bien surgió la iniciativa entre YPF y Petronas. Al año siguiente reservaron unas 1500 hectáreas del puerto pedidas por las petroleras y que hoy están vacantes. “Bahía Blanca sobrecumplió los pedidos que YPF y Petronas fueron haciendo“, afirmó hoy Susbielles y remarcó: “El puerto y el municipio generaron que la ciudad garantice las condiciones legales, impositivas y técnicas que el proyecto requería”.
En este marco, el intendente cuestionó la viabilidad de la construcción de la planta en la provincia vecina. Si bien hay aguas más profundas y está más cerca de los yacimientos de Vaca Muerta, la costa rionegrina ni siquiera cuenta con un puerto apropiado para las operaciones. Ante esto, dijo que “en diciembre del año que viene vamos a ver qué tan sólida fue la decisión cuando YPF vaya a buscar el financiamiento externo que el proyecto refiere“.
El daño a Bahía Blanca
Termine como termine, Susbielles admitió que “el perjuicio para Bahía Blanca está claro”. Según sus estimaciones, la inversión iba a generar unos 15 mil puestos de trabajo en forma directa durante la construcción y otros 5 mil en la etapa operativa.
A todo esto, las 1500 hectáreas que se habían reservado tuvieron otros tres proyectos interesados que fueron rechazados: una terminal elevadora de granos, una planta de fertilizantes y un proyecto energético.
Visiblemente frustrado, el jefe comunal reconoció que la ciudad lleva “100 años cayendo” por lo que pidió no perder más oportunidades ni esperar más “megaproyectos”. En cambio, propuso apostar a “proyectos concretos”.
Dar vuelta la página
Para terminar, el intendente dejó entrever cierto malestar con el centralismo porteño que caracterizó a la discusión. “Nos quisieron hacer pelear con los patagónicos“, afirmó antes de aclarar que “Bahía Blanca está tres veces más cerca de Viedma que de La Plata y más cerca de Neuquén que de Capital Federal“.
“Bahía Blanca es zona patagónica y tiene que integrarse a la Patagonia“, sentenció el alcalde.