Estudiantes fue víctima del insólito planteo de su entrenador, que puso un mediocampo inentendible que le costaron al equipo una derrota justa. Central Córdoba ganó 2 a 0 y liquidó el pleito en apenas nueve minutos. González Pírez en contra de su arco y Perelló marcaron los goles del conjunto santiagueño. Con este resultado Estudiantes no pudo llegar a la punta de su zona.
El equipo arrancó bien, pero el entusiasmo le duró apenas tres minutos. Un par de acercamientos de inicio de partido no hacía presagiar semejante primer tiempo. En un abrir y cerrar de ojos el Pincha perdía 2 a 0. Sí, casi como en la segunda parte del partido ante Banfield.
El primero de CCO llegó con algo de mala fortuna. Después de un buen toqueteo por la derecha, Román Gómez no llegó al cierre y González Pírez marcó en contra de su propia valla.
Unos minutos después comenzaron a evidenciarse los problemas de la banda izquierda y las graves falencias de Domínguez a la hora de armar el equipo. Por ese sector, donde insólitamente jugó Amondarain durante varios minutos, una mala entrega de Piovi y una gran jugada de Perelló puso el 2 a 0 parcial.
Domínguez modificó el medio, pero el equipo no mejoró. Apenas disminuyó el papelón de los primeros 20 minutos. Amondarain fue más al centro, el equipo jugó casi sin volante zurdo y las pocas chances que tuvo Estudiantes se circunscribieron a alguna aparición de Carrillo y a más empuje que fútbol.
Imagine usted lo malo que habrá sido el primer tiempo de Piovi que Domínguez lo sacó en el entretiempo y volvió a la vieja fórmula del 4-3-3, con Medina jugando como puntero (duró un rato porque después el deté lo puso a Cetré). Si bien se mostró incómodo, el ex Boca, junto a Carrillo, fue de lo mejor que mostró el equipo.
Si bien el equipo empujó un poco, la falta de claridad fue alarmante. Apenas el rendimiento de Facundo Farías, que volvió a entrar bien y pide titularidad, fue para destacar. El equipo casi no generó situaciones y mostró un rendimiento preocupante. Un poco por haber perdido otra vez al salir de La Plata y otro poco por la falta de regularidad, clave para lograr el objetivo de clasificarse a un torneo internacional en el 2026.