El video se viralizó en cuestión de horas y mostró una escena que, incluso cuando las redes parecen anestesiarlo todo, sorprendió por su violencia. Lo que pasó en la esquina de Tonelero y Heredia, en una cancha de baby fútbol de Mariano Acosta, partido bonaerense de Merlo, no fue una simple pelea de pibes: fue un ataque directo, premeditado y ejecutado con una brutalidad que hiela la sangre.
Las imágenes muestran a un sujeto golpeando a otro. Según confirmaron fuentes policiales, habían ido en busca del menor de 16 años con quien arrastraban una rencilla previa que aún no pudo ser esclarecida.
El impactante video
La secuencia es clara: el adolescente discute cuerpo a cuerpo con otro joven cuando, de repente, aparece un hombre adulto que se mete sin aviso. No separa. No calma. Con un movimiento seco, le mete una patada a la cabeza al pibe de 16 años, que había caído al suelo, y entonces queda completamente inconsciente.
El autor de la cobarde agresión es alguien adulto cuyo nombre sería Alegre Sebastián, de 27 años.
En el ambiente se escuchan gritos, amenazas y el clásico “no se metan” que se vuelve mucho más serio cuando, como confirmó el informe policial, el agresor principal estaba armado (o así quería que se interpretara su actitud al llevarse la mano a la cintura) y amedrentando a los presentes.
Un gesto que metía miedo
La gesticulación del arma convierte la escena en algo todavía más alarmante: un partido de barrio, en una canchita humilde, termina con un pibe noqueado de un golpe certero y asesino en el rostro y un adulto exhibiéndose como con poder de fuego.
La víctima fue trasladada al Hospital Héroes de Malvinas, donde quedó en observación varias horas antes de recibir el alta. El informe policial indica que el menor se encuentra fuera de peligro, aunque el golpe (directo en la zona del tabique y el ojo) podría haber tenido consecuencias gravísimas.
La viralización del video obligó a que la Policía actuara de oficio. Aunque la familia del adolescente no había radicado denuncia en ese momento, la Comisaría 6ª de Merlo identificó rápidamente a los dos implicados.
El agresor principal, como quedó dicho, es un hombre de 27 años, señalado como el autor de la patada y quien habría empuñado el arma. Junto a él estaba un joven de 17 años, también involucrado en la secuencia porque es quien comienza a pegar al menor.
Por cuestiones legales, no se difunden los datos del menor imputado, pero ambos ya tienen domicilio establecido y la fiscalía (la UFI Nº 4, a cargo de la fiscal Salevsky) solicitó órdenes de allanamiento y detención que podrían ejecutarse en cualquier momento.
La escena quedó grabada desde varios ángulos, pero la imagen más fuerte es una sola: un adolescente desplomado en el piso, inmóvil, mientras alrededor se escuchan los gritos desesperados de quienes entendieron que la cosa había cruzado un límite. Ese límite que, lamentablemente, en muchas canchas de barrio, parece cada vez más difuso.
La causa avanza. El video sigue circulando. Y la patada (violenta, cobarde, precisa) queda como prueba irrefutable de un ataque que podría haber sido una tragedia.
El triste recuerdo de Fernando Báez Sosa es imposible de borrarlo al ver la agresión.

