Lo que parecía una simple cita acordada a través de una aplicación de encuentros terminó destapando una historia digna de una película policial. Una agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) fue detenida acusada de actuar como una peligrosa “viuda negra”, utilizando la seducción como herramienta para drogar y robar a hombres en sus propios domicilios.
La sospechosa fue identificada como Lucía Fernanda Díaz Da Motta, de 31 años, quien al momento de ser investigada se encontraba de licencia psiquiátrica dentro de la fuerza federal. Sin embargo, lejos de permanecer alejada de la actividad social, los investigadores descubrieron publicaciones y videos que la mostraban frecuentando boliches y salidas nocturnas.
La investigación se inició en Quilmes tras la denuncia de un hombre de 64 años que conoció a la mujer mediante la aplicación Bumble. Luego de compartir una cena, ambos se dirigieron al domicilio de la víctima. Allí, según la acusación, la mujer le suministró una sustancia que lo dejó completamente indefenso.
Horas después, el hombre despertó desorientado y con signos de intoxicación severa. Un tercero debió solicitar asistencia médica y la víctima terminó internada primero en un hospital y luego en una clínica privada.
A partir de la denuncia comenzó una minuciosa investigación encabezada por la Fiscalía N°2 de Quilmes. Los pesquisas analizaron registros de cámaras de seguridad, tomaron declaraciones testimoniales y reconstruyeron cada movimiento de la sospechosa.
Las imágenes fueron contundentes. Mostraban a la pareja ingresando junta al edificio, pero también captaron el momento en que la mujer abandonó el lugar sola. Lo hizo cargando una valija, varias bolsas y una mochila repletas de pertenencias ajenas. Para intentar ocultar su identidad utilizó una campera con capucha, aunque un detalle terminó siendo decisivo: las botas con flecos que llevaba puestas al ingresar eran exactamente las mismas que usó al retirarse.
Con esos elementos, la División de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense avanzó con un allanamiento en su vivienda. Allí los investigadores encontraron pruebas que complicaron aún más su situación: el uniforme de la PSA, cuatro teléfonos celulares utilizados para operar perfiles en aplicaciones de citas, perfumes masculinos de alta gama, relojes, llaves de viviendas, controles remotos de portones y vehículos, además de la ropa utilizada durante el último hecho investigado.
Los investigadores sospechan que podría haber más víctimas que todavía no realizaron denuncias. Por ese motivo, ahora se analiza el contenido de los teléfonos secuestrados para determinar si la modalidad fue utilizada en otros casos similares.
La causa sigue avanzando mientras la mujer permanece detenida. El expediente busca establecer la cantidad total de hechos cometidos y si actuó sola o contó con algún tipo de colaboración para concretar los robos.

