“No fue de mis mejores días…”. Con esa frase, sintética pero elocuente, Eduardo Domínguez se hizo cargo del flojo funcionamiento de Estudiantes en la derrota frente a Central Córdoba, en Santiago. “Asumo mi responsabilidad y se lo dije a los jugadores”, añadió el deté, a las claras golpeado por el 0-2.
“Fue un golpe duro, no era lo pensado. Creo que nos tenemos que levantar más rápido de estas situaciones. Hay que hacer eso, mirar hacia adelante y seguir trabajando sin dejar de focalizarnos en los objetivos que tenemos”, hizo catarsis el entrenador, con voz pausada, con tono de desilusión por el 0-2.
Al profundizar el análisis táctico -y donde siente que se falló- Domínguez explicó que “sentía que con el 4-4-2 del rival, los dos delanteros centro defendían demasiado las espaldas de los volantes y agregamos un volante más para contener esa situación”.
Además, agregó que si bien se logró frenar lo que tácticamente observó, “fallamos en los duelos y en las transiciones. A veces uno toma decisiones y son arcetadas y otras no…”. Y después, recalcó que pese a la caída “no voy a descreer del equipo. Todos tenemos buenos días y malos días. Qué hacemos ante eso y cómo lo enfrentamos es lo importante. Nos tenemos que centrar en lo que sí podemos hacer”.
Ahora, Estudiantes tendrá varios días para preparar sus próximos compromisos en un septiembre agitado. Un parate por fecha FIFA que quizás cae en el momento ideal.
“Esta semana nos va a permitir a todos trabajar lo que cada uno siempre que debe mejorar. Lo que vamos a trabajar es tener más fuertes nuestros conceptos”, cerró Domínguez.