Si alguna vez buscaste un plan de fin de semana en la Provincia de Buenos Aires y terminaste leyendo un artículo titulado “Ni esto ni lo otro: el destino que no te imaginás”, ya caíste en la trampa. Los llamados titulares “ni ni” no dicen nada concreto, pero funcionan como señuelos: prometen algo curioso o exclusivo, y el lector hace clic.
Según un informe de Comscore Argentina 2023, los medios que utilizan títulos ambiguos tienen un 20% más de clics que aquellos con titulares claros y descriptivos. Esto no significa que sean más informativos; por el contrario, en muchos casos el contenido es escueto, repetitivo o directamente irrelevante.
En turismo rural, esto se ve claramente. Un artículo “ni ni” sobre escapadas de fin de semana puede arrancar mencionando un casco histórico en San Antonio de Areco, pero terminar describiendo un “parque con corderos” que ni siquiera está abierto al público.
El lector cree que encontró un plan concreto, pero solo se llevó un resumen confuso con fotos bonitas. La táctica funciona porque explota la curiosidad innata del ser humano, algo que estudios de la Universidad de Buenos Aires sobre hábitos digitales muestran: los usuarios hacen clic en titulares vagos hasta un 50% más rápido que en los claros, aunque luego abandonen la página en menos de un minuto.
Comidas, costumbres y escapadas “ni ni”
No solo el turismo rural se presta a esta técnica: las comidas “ni ni”, como el clásico “ni dulce ni salado”, o las costumbres locales descritas con ambigüedad, también son terreno fértil.
Un artículo sobre gastronomía puede titular “Ni pizza ni empanada: el plato que tenés que probar”, y al final solo contar una receta de un sándwich gourmet “random” que nadie reconoce.
Lo mismo pasa con costumbres o tradiciones: “ni esto ni lo otro” se convierte en un cajón de vaguedades que, representa un 15% del contenido viral en portales de “lifestyle” y turismo en Argentina, mayormente en la provincia de Buenos Aires por su cercanía a la Capital (a solo 2 horas, dirán los titulares).
El problema no es solo la pérdida de tiempo del lector: es que se legitima un modelo de periodismo mercantil donde la información real queda en segundo plano frente a la lógica de tráfico y monetización.
Cada clic genera ingresos por publicidad, y los medios aprenden que es más rentable mantener a los usuarios “picados” con promesas vagas que ofrecer contenido sólido.
¿Por qué caemos y cómo reconocerlo?
El mecanismo es simple: el lector ve un título ambiguo, siente curiosidad, hace clic y se encuentra con un contenido que ni cumple con lo prometido ni aporta valor.
En turismo de “pueblitos”, esto significa que muchos descubren que la estancia recomendada está cerrada, o que los “planes únicos” son caros y poco accesibles.
En gastronomía, uno termina leyendo recetas que ya conocen o mezclas confusas.
En hábitos y costumbres, recibimos descripciones superficiales que no ayudan a comprender la tradición.
Palabras clave como turismo rural, escapadas, gastronomía, costumbres y fin de semana se usan para atraer tráfico en las recomendaciones de Google, pero solo logran inflar métricas sin generar aprendizaje.
La única ganancia real es para el medio, que registra más clics y tiempo de sesión, mientras el lector termina frustrado.
El periodismo “ni ni” es, en definitiva, un síntoma de ese mercantilismo digital: títulos que no dicen nada, artículos que no enseñan nada y lectores que pierden tiempo sin saberlo.
Reconocer esta trampa es el primer paso para no dejarse arrastrar por la ambigüedad de los clics y exigir contenido con sustancia.