El escándalo por coimas en el gobierno de Javier Milei suma otro capítulo caliente. Ahora se filtraron nuevos audios de Diego Spagnuolo, que agregaron combustible a la escalada de filtraciones y dan a conocer las internas caliente y descarnadas dentro del oficialismo.
El periodista Mauro Federico, del canal Carnaval Stream, difundió grabaciones donde la voz del exdirector de ANDIS apunta directo contra la secretaria de Presidencia: acusa a Karina Milei de manejos espurios en la agenda presidencial, advierte que a su alrededor hay “olor a podrido” y dice que “la gente no la quiere”. Una frase conmocionante que cargó todavía más el ambiente político.
En un pasaje, la voz dice: “Todavía no tuvo ningún quilombo Karina Milei. A ella la gente no la quiere. Encima se genera alrededor de ella todo un olor a podrido. ‘Lule’ también. Si lo ves, es negro y desagradable”. No es un comentario menor: demuestra desconfianza, desdén, racismo y tensión, todo un combo clásico y habitual de la militancia libertaria. También abre la puerta a todo tipo de especulaciones sobre su rol real en el poder.
Munición gruesa y protección interna
Otro fragmento de los audios pica más fuerte. Spagnuolo sostiene que Sandra Pettovello —la ministra de Capital Humano— “le tiró con munición gruesa” a “Lule” Menem, pero que Karina Milei lo resguarda .
Ahí aparece una grieta interna en el gabinete: robo de confianza, alianzas cruzadas y protección política en la cercanía del poder.
El Presidente que no suena…
Y hay un golpe bajo al Presidente mismo. Spagnuolo dice: “Yo estuve el domingo con Javier. Entre la ópera y que comemos después… No le suena el teléfono. Es el Presidente. No delega, se desentiende. Estás tres horas con él y no le suena el teléfono. El mío no para de sonar”.
Esto se interpreta como una acusación, como una especie de dejadez, de desconexión: un Presidente que vive en su mundo, mientras la agenda corre por cuenta de su hermana. Esa frase pone en jaque el estilo presidencial.
Escalada, contexto y reacciones
Este episodio se suma a los audios difundidos hace ya más de una semana donde Spagnuolo denunció el ya famoso esquema de coimas en ANDIS, con supuestos sobornos del 8 % a laboratorios y señalando directamente a Karina Milei como quien se llevaba el ahora mítico 3% y, además a Eduardo “Lule” Menem y a Suizo Argentina como integrantes de un esquema aceitado de corrupción endémica.
El gobierno tímidamente ya respondió: el propio Milei negó, (sin dar explicaciones) las acusaciones, y dijo que “todo lo que dice Spagnuolo es mentira” y que “lo vamos a llevar a la Justicia. Vamos a probar que mintió”, dando por absolutamente verídicos los audios y comenzando un enfrentamiento con su ex funcionario quien declararía en sede judicial como “arrepentido”.
Mientras tanto, la justicia federal avanza con lo hallado en los allanamientos, analizando el contenido de los dispositivos secuestrados para avanzar con la investigación. Además, Karina y “Lule” Menem podrían pronto enfrentar denuncias penales más allá de las críticas internas que están afectando la campaña.
Impacto electoral
Este nuevo lote de audios va a profundizar aún más la crisis política en el tambaleante oficialismo. La frase de “olor a podrido” es una imagen fuerte: y parece constituir un síntoma. Habla de desprecio, de desencuentro interno y grietas en un gobierno que se jactó de ser austero, transparente y rupturista. Ahora, todo indica que la grieta no está solo afuera, sino puertas adentro.
La cuenta regresiva hacia las elecciones intermedias está en marcha. Y este escándalo —con nuevos audios, filtraciones y acusaciones encendidas— amenaza con cambiar el tablero político.
El poder ya no funciona únicamente desde arriba: queda claro que pasa por la hermana del Presidente, por la cada ves más cercana confirmación del esquema de coimas, por una agenda opaca con cobros por sentarse con el mandatario y por una voz que, por error, filtración o pase de factura, la dejó al desnudo.